martes, 6 de enero de 2015

La Hermenéutica de la Muerte

5 ENERO 2015

clip_image001La Hermenéutica de la Muerte

Por Robert A. Morey
A medida que nos acercamos al tema de lo que la Biblia enseña con respecto a la muerte y el más allá, debemos hacer hincapié en la importancia de la hermenéutica. ¿Qué es la hermenéutica?
La hermenéutica es el descubrimiento, la comprensión y el uso de esos principios o reglas de interpretación lingüísticos y literarios que se deben seguir cuando se busca entender la Biblia. Exégesis es la aplicación práctica de los principios hermenéuticos a un texto específico con el fin de descubrir la intención y la mente del autor. Es lo contrario de la eisegesis, que es leer en un texto nuestras propias ideas con poca o ninguna consideración de lo que quería decir el autor.
¿Por qué molestarse con la hermenéutica? En primer lugar, la Biblia viene a nosotros como literatura (prosa, poesía, narrativa histórica, literatura apocalíptica, cartas, diálogos, tratados teológicos, biografía, etc.). Ya que es literatura, debemos de tratarla como tal.
En segundo lugar, la hermenéutica es simplemente una reflexión sobre los principios inconscientes que todos seguimos al leer cualquier pieza de la literatura en general. Cuando tomamos un periódico o una novela nosotros (1) observamos la gramática y la sintaxis; (2) observamos las unidades literarias como párrafo y capítulo; y (3) tratamos de entender lo que el autor estaba diciendo. Estas mismas cosas se aplican a la lectura de la Biblia.
En tercer lugar, las propias Escrituras nos advierten que hay formas equivocadas, así como maneras correctas para interpretar la Biblia ( 2 Pedro 3:16; cf. 2 Tim 2:15).
Algunas de las maneras equivocadas son (1) una cita parcial de un texto; (2) no observando quién lo dijo o lo escribió; (3) reunir textos de prueba no relacionados; (4) tomar el verso fuera de contexto; y (5) con un enfoque místico de la Biblia en la que se abre al azar y luego se toma un versículo por “casualidad.”
Esto significa que es erróneo decir que la Biblia se puede interpretar de cualquier manera que a uno le plazca. Dios nos ha dado una biblioteca de literatura que él llama "La Biblia", y hay que evitar mal interpretarla o leerla bajo nuestros propios prejuicios teológicos. La hermenéutica es el intento de frenar o refrenar maneras válidas de la interpretación de las Escrituras y exponer esos principios literarios positivos que deben regir la interpretación de todo el mundo de la Biblia.[1]
¿Dónde debemos obtener nuestros principios hermenéuticos? El principio fundamental es que las mismas reglas lingüísticas y literarias básicas que debemos seguir cuando la interpretamos cualquier literatura histórica se deben utilizar cuando se trata de interpretar la Biblia. Ya que la Biblia no contiene formas literarias únicas sino que utiliza aquellas formas que se encontraban en la cultura que rodeaba ese tiempo, no podemos desarrollar una hermenéutica única, que sólo sea aplicable a la Biblia.
Nuestro principio fundamental revela el error básico de la hermenéutica liberal y neo-ortodoxa, que no se puede aplicar a cualquier literatura histórica o contemporánea, sino que se aplica a la Biblia. Esta hermenéutica se basan en “suplicas especiales” en donde aplican reglas de interpretación a la Biblia que son obviamente erróneas si se aplican a cualquier otra pieza de la literatura. Por ejemplo, la hipótesis documental Wellhausen que rechaza la autoría mosaica del Pentateuco y luego propone que se trataba de una obra de “tijera y pegar” de varios autores (JEDP) se basa en principios que son obviamente erróneos si se aplica a las obras de Homero, Platón, Shakespeare, o de cualquier autor histórico o contemporáneo.[2]
La misma acusación puede válidamente levantarse contra la hermenéutica miope y artificial de Barth, Bultmann, Fuchs, Ebeling, Dillenberger, Buri, Ogden, etc. Seguir sus sistemas hermenéuticos al leer cualquier obra literaria, histórica o contemporánea, sería desastroso. ¿Por qué entonces deberíamos seguir su método de interpretación al leer la Biblia?[3]
Nuestro principio fundamental también significa que no podemos seguir el método típico de la interpretación que es utilizado por grupos como los Testigos de Jehová, los Adventistas del Séptimo Día, la Ciencia Cristiana, la Iglesia de la Unificación, los mormones, etc. La hermenéutica “sectaria” se basa en la supuesto de que el líder de la secta o fundador está especialmente inspirado por Dios para dar un significado “secreto” o “interno,” es decir a la Escritura que no se puede encontrar en la gramática, la sintaxis o el contexto del pasaje. De esta manera, los líderes de la secta pueden y leen en la Biblia sus propias aberraciones teológicas sin la restricción del contexto o la gramática.[4]
La hermenéutica sectaria es un renacimiento moderno de la hermenéutica medieval que vio cuatro niveles de interpretación en cada pasaje. Cada texto supuestamente tenía (1) un sentido literal, que podría ser discernido por las masas sin educación, (2) un sentido moral, que podría ser entendido por la gente educada y culta, y (3) un anagógico y (4) un significado místico que sólo el clero podía discernir. El clero suele recurrir a una metodología altamente alegórica que produjo interpretaciones eisegéticas.
Los Reformadores Protestantes ridiculizaron correctamente la hermenéutica católica medieval y enfatizaron en oposición que puesto que la Biblia fue escrita en un lenguaje cotidiano normal y no en símbolos místicos, y puesto que fue escrito para las personas normales de cada día y no sólo para los teólogos o clérigo, la única manera de interpretar la Biblia es una manera normal de cada día. En otras palabras, una Biblia llanura escrita para un pueblo llano necesita una interpretación simple.
Los reformadores eran correctos en su forma de pensar, porque no había ideas secretas o místicas en la Biblia que sólo los especialmente dotados o pocos iluminados pueden ver. No hay "claves" secretas para desbloquear los misterios de la Biblia, porque la Biblia no viene a nosotros como un libro cerrado, sino que es abierto y claro para el lector honesto. Y, nos apresuramos a agregar, ni la Iglesia de Jesucristo ha estado esperando ansiosamente para ese intérprete "especial" que venga y desarrollará una hermenéutica especial que por fin abra el significado de la Biblia.
Por tanto, debemos tener cuidado de todos los secretos de la hermenéutica que dependan de otro "nuevo" principio de interpretación que se proclama como "la llave" para desbloquear los misterios de la Biblia. La historia de la teología está llena de cadáveres de los sistemas hermenéuticos pasados que a la vez, se pensaban era la clave para la Escritura.
A pesar de estas claras lecciones de la historia, todavía estamos siendo confrontados hoy por personas que afirman que ellos, y sólo ellos, han descubierto la clave para la interpretación. Debemos tener cuidado de todas esas mentalidades "clave".
A medida que nos acercamos al tema de la perspectiva bíblica de la muerte y el más allá, la hermenéutica se vuelve muy importante. Diversas interpretaciones falsas han surgido a través de la constante violación de los principios básicos de la hermenéutica. Por eso nos sorprendimos al ver que, de los más de mil libros que hemos consultado sobre el tema, sólo unos pocos autores prestaron atención alguna a la hermenéutica.[5] Al investigar la llamada interpretación "bíblica" de la inmensa mayoría de aquellos que ignoraron la hermenéutica, las consecuencias se hicieron evidentes en sus interpretaciones absurdas de la Escritura.
Hay varios principios hermenéuticos que son cruciales para nuestra comprensión de la enseñanza bíblica sobre la muerte. Puesto que nuestro enfoque de la Escritura se rige por estos principios, una breve reseña de ellos se dará en este momento.
PRINCIPIO 1-LA CLARIDAD DE LA ESCRITURA
La Biblia fue escrita para ser entendida por la persona normal que tomaría las palabras de la Biblia en su sentido más simple y natural. Cuando los profetas, los apóstoles y Cristo hablaron a la gente común de su día, hablaron en el lenguaje común del uso de esas palabras, figuras retóricas, expresiones idiomáticas, etc, lo cual hacia que fuese más claro su significado.[6] Ellos no buscaban utilizar la terminología mística u ocultista con el fin de ocultar su mensaje a todo el mundo. Todo lo contrario era cierto. Todo el propósito de la predicación era proclamar el mensaje elevado y claro para el hombre común en la calle. Por lo tanto, los apóstoles declararon en Hechos 26:26 que su mensaje no era algo hecho “en secreto,” sino “en el mundo.”
En ninguna parte más claramente se aplica este principio que a la cuestión de la enseñanza bíblica sobre la vida del más allá. Cuando una aniquilista o Universalista da una interpretación elaborada y esotérica de los textos bíblicos que hablan de un castigo sin fin, hacen todo lo posible por demostrar que “eterno” no significa eterno y “tormento” no significa tormento! Nunca parece ocurrírseles que si los autores bíblicos querían expresar claramente la idea de la extinción o la salvación final de los impíos, había palabras disponibles para ellos en los idiomas hebreo y griego que podrían haber sido utilizados. Pero los autores bíblicos no usaron esas palabras.
Por otro lado, si los autores bíblicos quisieron expresar claramente a sus oyentes la idea de un tormento infinito y consciente, había palabras en el idioma griego y hebreo que expresaran esa idea. Como veremos, los autores bíblicos usaron esas palabras, que eran las únicas disponibles para ellos que indicarían un castigo sin fin para la persona promedio de su día. Pensar que utilizarían las palabras griegas y hebreas, lo que significaría un castigo sin fin para el oyente común con el fin de enseñar la aniquilación o el universalismo es etiquetarlos ya sea engañosos o ignorantes.[7]
Al acercarnos al texto de la Escritura, vamos a buscar discernir su significado natural y más obvio, ya que habría sido entendido por la persona de ese día, porque no podemos aceptar la noción de que los autores de las Escrituras fueron intencionalmente engañosos en enseñar lo contrario de lo que implicaran sus palabras.
PRINCIPIO 2 –LA Revelación Progresiva
El autor de Hebreos afirma en 1:1, 2 que Dios habló a los padres por los profetas en partes y de muchas maneras diferentes. La totalidad de la revelación de Dios no fue dada a la humanidad en un solo instante, sino que se dispersó en diferentes maneras a diferentes personas por más de varios miles de años. Cada nueva revelación fue como una pieza de un rompecabezas cósmico. Incluso cuando el último de los profetas del Antiguo Testamento tenía todas las piezas que fueron dadas a los que le precedieron, él todavía no podía entender el panorama total. Fue sólo después de la venida de Cristo que las últimas piezas restantes fueron proporcionadas y el rompecabezas se completó.
El carácter progresivo de la revelación también puede entenderse en términos de un desarrollo gradual de las verdades bíblicas que comenzaron bastante vagas, pero poco a poco, poco a poco, llegaron a entenderse con absoluta claridad. Apocalipsis es, pues, progresivo en un sentido teológico, así como en un sentido histórico. Cada nueva revelación fue como un giro de la perilla en un par de binoculares que con el tiempo cambiaron la visión borrosa inicial del vidente hasta el punto de claridad cristalina.[8]
Las implicaciones del carácter progresivo de la revelación de Dios tiene relación directa con la cuestión de lo que dice la Biblia acerca de la muerte y el más allá.
En primer lugar, esto significa que no podemos basar nuestra comprensión de la muerte y el más allá solamente en pasajes que se encuentran en el Antiguo Testamento. Puesto que los profetas del Antiguo Testamento esperaban la venida del Nuevo Testamento para que les suministrasen las últimas piezas del rompecabezas antes de que toda la imagen pudiese verse, hay que reconocer que la visión de los profetas del Antiguo Testamento era intrínsecamente borrosa y, como resultado, era vaga en la mayoría de los detalles.[9]
Este punto se aplica directamente a grupos como los adventistas y testigos de Jehová. Un estudio de su literatura revela una dependencia casi total de los textos del Antiguo Testamento para apoyar su teoría del sueño del alma y. el Aniquilacionismo.[10] Si uno trae a colación textos del Nuevo Testamento que enseñan claramente el contrario, son descartados sobre la base de una supuesta prioridad de la Antiguo Testamento por encima del Nuevo Testamento. Ellos no ven ningún progreso del Antiguo Testamento hasta el Nuevo Testamento, sino que aplanan la distinción entre los testamentos. En lugar de dar prioridad a la claridad del Nuevo Testamento, se sienten más seguros quedándose con la visión borrosa que se encuentra en el Antiguo Testamento. Debemos tener cuidado de aquellas posiciones teológicas que dependen principalmente de los textos del Antiguo Testamento.
En segundo lugar, el principio de la revelación progresiva también significa que las palabras bíblicas cambiarán en su significado mientras la comprensión del pueblo de Dios se profundiza. Cada nueva revelación significó una comprensión más profunda de algún aspecto de la verdad divina. Por lo tanto, no debemos asumir que una palabra bíblica tendrá sólo un significado que trasciende la división entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.
Dos errores se cometen comúnmente en este sentido. Algunos leen la vaguedad del Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento y no aprecian la claridad final del Nuevo Testamento. Afirman que el significado de Seol en el Antiguo Testamento determina el significado de Hades en el Nuevo Testamento. Por lo tanto no existe un mayor o más profundo significado en el Nuevo Testamento. Una vez que se descubre el significado del significado del Antiguo Testamento sobre el concepto de Seol, esto se transporta en su totalidad dentro del Nuevo Testamento sin supresiones o adiciones.
Este es el error fundamental de tanto Chambers y Kester. [11] Ellos asumen que el significado del Nuevo Testamento de Hades debe limitarse al uso de Seol del Antiguo Testamento. Debido a que en el Antiguo Testamento todos los hombres fueron al Seol, llegaron a la conclusión de que el Nuevo Testamento debe enseñar que todos los hombres van al Hades. Se hizo hincapié en que los términos deben tener los mismos significados. De esta manera ellos no cumplieron con la claridad y la prioridad del Nuevo Testamento, así como la naturaleza progresiva de la revelación.
En el otro extremo, uno se encuentra con autores que leen el significado del Nuevo Testamento de Hades dentro del concepto del Antiguo Testamento de Seol. Cual sea lo que significa Hades en el Nuevo Testamento se asume que es el significado exacto de Seol en el Antiguo Testamento. La vaguedad y carácter incompleto del Antiguo Testamento se ignora por completo mientras el Nuevo Testamento se lee en la totalidad del Antiguo Testamento.
Este es el error fundamental de WGT Shedd. Su hipótesis de trabajo a lo largo de la doctrina del castigo eterno es que el significado del Antiguo Testamento del Seol debe cumplir con el significado del Nuevo Testamento de Hades. Toma esta posición por temor a que si el significado de Seol no se ajustaba al concepto del Nuevo Testamento de Hades, “esto pondría en peligro la doctrina de la sentencia definitiva.”[12] A lo largo de su libro, él ignora cualquier concepto de revelación progresiva, pero lee el Hades del Nuevo Testamento en el Seol del Antiguo Testamento sin dudarlo.
Ambos enfoques anteriores ignoran el principio de la revelación progresiva y realmente asumen que la Biblia es un libro dado a la vez con palabras que admiten un solo sentido desde el principio hasta el final del libro. Ellos asumen que si el Antiguo Testamento enseña algo que no es exactamente igual a lo que enseña el Nuevo Testamento, la Biblia se estaría contradiciéndose. Pero la Biblia es una biblioteca de sesenta y seis libros, escritos por cuarenta o más autores en un período de dos mil años o más. Debe ser visto como de naturaleza progresiva. Pero esto no quiere y en realidad no se puede decir que sea contradictorio. Así como nuestra comprensión de nosotros mismos y del mundo que nos rodea se profundiza a medida que crecemos desde niños hasta adultos y sin contradicción, aun así la comprensión del pueblo de Dios crecía y se desarrollaba sin contradicción. La integridad del Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento se conserva sólo por el principio de la revelación progresiva, y, hay que destacar, que el principio de la revelación progresiva no conduce a contradicciones bíblicas, sino que resuelve el problema de la aparente contradicción.
PRINCIPIO 3 –LA IMPORTANCIA DE LAS LENGUAS ORIGINALES
La importancia de los idiomas originales para el intérprete serio de la Escritura no se puede exagerar. 14 Que alguien escribiría un libro en el que declara dogmáticamente lo que ciertas palabras griegas y hebreas querían decir cuando él nunca ha estudiado esas lenguas es impensable. Si bien el texto Inglés es básicamente claro para el lector moderno promedio, el erudito bíblico busca entender lo que quería decir una palabra en particular en el idioma original en que fue escrito.
Las palabras bíblicas deben ser estudiadas, en primer lugar, etimológicamente. Por lo tanto, hay que hacer referencia a los léxicos o diccionarios que definen las palabras en sus significados originales. De esta manera, algunos puntos de vista equivocados son, al mismo tiempo, revelados. Por ejemplo, durante la conversación con un testigo de Jehová, nos informó que la palabra Hades en griego significaba “la tumba.” Él era bastante dogmático sobre esto y dijo que la Watchtower tenía grandes eruditos griegos que podrían probar esto.
Usted puede imaginar su confusión cuando nos indicó que la palabra Hades es un compuesto de dos palabras griegas, una que es negativa "no" y la otra "vista." La palabra simplemente significa "no vista" o "invisible". Como señaló Romm, ya que las tumbas se ven y son visibles, es bastante erróneo decir que la palabra Hades en griego significa “la tumba.” De hecho, Hades como palabra griega se refiere al inframundo oculto o invisible donde el espíritu o alma del hombre no regenerado va después de la muerte del cuerpo. [15]
Cualquier posición teológica que no tiene en cuenta el material lexicográfico y proporciona definiciones arbitrarias a las palabras que contradicen su significado básico en los idiomas originales debe ser evitado. Es sólo lógico que debemos acercarnos a la interpretación bíblica con la suposición inicial de que las palabras que se encuentran en la Biblia se entenderán en su sentido cotidiano "de la calle". Esto, por supuesto, no excluye aquellos pocos casos en que los autores bíblicos usaron una palabra de una manera nueva o acuñaron una nueva palabra. Pero estos casos son muy raros y son fáciles de discernir por su uso en la Escritura.
No sólo se debe estudiar una palabra etimológicamente, sino también comparativamente. Para ser precisos en la definición de lo que significa una palabra bíblica dada, uno debe descubrir y comparar todos los usos de la palabra en la Biblia. Debido al carácter progresivo de la revelación, una palabra tiene diferentes significados dependiendo de dónde, por qué y cómo se utiliza en otros pasajes de la Escritura. Por ejemplo, las palabras "alma" y "espíritu" se utilizan para describir las diferentes funciones o aspectos del hombre, y una definición no cubrirán todas las ocurrencias de estas palabras. Esa palabra se desarrolla y evoluciona en sentido no debe ser vista como contradictoria sino como progresiva.
Las palabras bíblicas también deben entenderse en su contexto histórico (espíritu de la época). Debemos tratar de descubrir lo que las palabras de la Escritura significaba en el contexto de las situaciones sociales, culturales, económicas, políticas y religiosas. Por ello, el famoso erudito de griego Bautista, Dr. AT Robertson, llamó a su gramática griega, el Griego del Nuevo Testamento a la Luz de la Investigación Histórica.
Este principio implica un estudio comparativo sobre el significado de las palabras bíblicas y la literatura fuera de ella, como los apócrifos, los escritos rabínicos y la literatura griega.
Una vez que el significado de una palabra es claro en cuanto a su uso en la literatura bíblica, debemos comenzar con la firme idea de que esto es más de lo que la palabra significa en las Escrituras.
Este principio también revela el enfoque sesgado de los intérpretes de sectas y neo-ortodoxo que niegan que la Biblia enseña que el alma o el espíritu del hombre está consciente después de la muerte, mientras que, al mismo tiempo, admiten fácilmente que la literatura apócrifa, apocalíptica, rabínica y extra-bíblica griega entienden la palabra "alma" para referirse a la parte consciente del hombre que sobrevive a la muerte del cuerpo. En otras palabras, ellos ignoran totalmente lo que la palabra "alma" significa en la religión judía y la griega y la cultura contemporánea. 16
Algunos grupos sectarios, como los Testigos de Jehová, van tan lejos como para enseñar que la palabra "alma" no puede referirse a una parte inmortal del hombre que sobrevive a la muerte, porque ese era el significado contemporáneo de la palabra alma en toda la literatura extra-bíblica.[17]
Si asumimos que las palabras bíblicas siempre tenían un significado que era opuesto al sentido de la palabra, tal como fue utilizado en la literatura y la cultura extra-bíblica, toda interpretación cesaría. Debe haber razones claras y necesarias para el abandono del sentido común de la palabra. De lo contrario, el sentido común debe prevalecer.
PRINCIPIO 4 – INTERPRETACIÓN gramáticAL
La gramática y la sintaxis tienen que ver con la comprensión de la naturaleza de las palabras y cómo funcionan en frases para expresar la mente del autor. La importancia de la interpretación de un versículo en armonía con su estructura gramatical puede ser crucial en la controversia teológica. Todos los idiomas tienen una estructura gramatical ya sea que un autor este o no consciente de su uso. Un nombre es un sustantivo y un verbo es un verbo sin importar su sesgo teológico. No puede haber desacuerdo acerca de cosas tales como la identificación del sujeto y el predicado en una oración simple, porque la gramática no es una cuestión de prejuicio religioso.
El tema de la perspectiva bíblica de la muerte no se puede resolver sin mucha atención a la gramática de los idiomas griego y hebreo. Algunos de los principales errores de las sectas en relación con la muerte puede ser refutadas simplemente observando el significado de los tiempos griegos. Por ejemplo, los inmortalistas condicionales enseñan que nadie tiene “vida eterna” ahora como una posesión presente, sino que siguen diciendo que la vida eterna debe ser vista como la recompensa de la inmortalidad corporal futura obtenida en la resurrección. Sin embargo, cuando uno se vuelve al griego del Nuevo Testamento, se descubren numerosos casos donde los creyentes se dicen gramaticalmente que tienen vida eterna como una posesión presente. [18] Así, en 1 Juan 5: 11-13 , el Apóstol utiliza el sentido presente indicativo con el original griego lo que significa que el creyente tiene vida eterna ahora porque posee a Jesucristo ahora.
Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo,tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna.
Debemos observar la estructura gramatical de un pasaje con el fin de discernir la intención y la mente del autor. Ninguna cantidad de súplicas especiales puede quitar la importancia de la gramática y la sintaxis en la interpretación de la Escritura.
PRINCIPIO 5 –EL PRINCIPIO DEL CONTEXTO
A medida que nos acercamos a las Escrituras, tenemos que empezar con la suposición primaria que cada texto debe ser entendido a la luz de su propio contexto literario. Esto quiere decir que no empezamos con la suposición de que un texto se debe interpretar literalmente o en sentido figurado. Es el contexto y el contexto solamente que decide cómo debemos interpretar las palabras del autor. [19]
¿Qué entendemos por "contexto?" En primer lugar, está el contexto literario del párrafo inmediato o capítulo en el que se encuentra el texto. Los versículos antes y después de un texto se deben leer para obtener el contexto inmediato.
Solo observando este punto elimina el noventa por ciento de los llamados argumentos "bíblicos" utilizados por las sectas. Por ejemplo, los mormones enseñan que el "palo de José" y "el palo de Judá" mencionados en Ez. 37:19 se refieren al libro de Mormón y la Biblia. Sin embargo, cuando leemos los versículos antes y después del versículo 19 , descubrimos que la unión de los palos se refiere a la reunificación de las tribus, mientras vuelven a su patria (vv. 15-23).
Cualquier texto fuera de contexto es un pretexto. Este principio solo roba en última instancia la mayor parte de los argumentos de las sectas de cualquier validez bíblica.
En segundo lugar, está el contexto literario del libro entero en el que se encuentra el texto. Esto significa que tenemos que recordar que la Biblia es una biblioteca de sesenta y seis libros con cada libro tiene su propio tema, enfoque y preocupación. Por ejemplo, este principio es particularmente importante en la interpretación de pasajes de Eclesiastés. La falla en interpretar sus declaraciones a la luz de su tema general y enfoque es el error más común de los que niegan la vida consciente después de la muerte. Grupos como los adventistas y testigos de Jehová hacen referencia constantemente al libro de Eclesiastés para “probar” la doctrina del sueño del alma. Su interpretación de Eclesiastés es errónea porque no pueden lidiar con el tema y el propósito del libro.
En tercer lugar, está el contexto de la analogía de la fe. Esto se refiere al principio de que una interpretación válida de un texto no va a producir una doctrina que está en otro lugar de la Escritura claramente condenada. as aparentes contradicciones se deben a defectos en el intérprete y sus métodos, más que por el propio texto.
En cuarto lugar, está el contexto histórico, cultural, religioso y lingüístico. El gran beneficio puede derivarse de la comprensión de lo que significa una palabra a la gente de los tiempos bíblicos. Este principio se refiere directamente a la comprensión de este tipo de palabras bíblicas como Gehena. Como veremos, los puntos de vista erróneos surgen a menudo debido a la ignorancia del significado histórico de una palabra.
El principio del contexto significa que debemos interpretar un texto a la luz de su propio entorno literario y cultural. La inobservancia de este principio es uno de los problemas fundamentales en la hermenéutica de los teólogos liberales y sectarios.
PRINCIPIO 6 –FIGURAS DE LENGUAJE
Una vez que nos acercamos a la Biblia sin inicialmente asumir que hay que interpretar todo literalmente, descubrimos que los autores bíblicos usaron la riqueza del lenguaje figurativo para expresar una verdad bíblica. La variedad de los tipos de lenguaje figurativo usadas en la Biblia incluyen cosas tales como la metáfora, el símil, el simbolismo, la parábola, la alegoría, la analogía, idioma, cliché, proverbio, la metonimia, la sinécdoque, la hipérbole y la ironía. Terry, en su clásica Hermenéutica Bíblica, dedica no menos de 250 páginas a la discusión de cómo interpretar las figuras del lenguaje que se encuentran en la Biblia.
El principio de la observación del lenguaje figurado jugará un papel importante en nuestra investigación de la enseñanza bíblica sobre la vida después de la muerte. Muchos cristianos han literalizado lo que estaba destinado a ser tomado en sentido figurado. Como resultado, han causado confusión entre los mismos e innecesariamente se abrieron a la crítica más severa de los incrédulos lúcidos. Debido al lamentable abandono de este principio, nos detendremos en este punto para aclarar lo que queremos decir con el lenguaje figurativo.
Podemos pensar, con o sin imágenes mentales. Una imagen mental se produce cuando nos imaginamos algo, alguien, o alguna actividad en nuestra mente. Los que tienen una imaginación muy vívida hace esto más fácil y con menos frecuencia que otros. Una imagen mental es el teatro de la mente en la que nos imaginamos algo mentalmente.
El lenguaje figurado también puede ser semejante a la película que se utiliza para las imágenes en una pantalla de cine proyectado. La película es a menudo compuesta por personas, lugares, objetos y actividades que vienen de nuestras propias experiencias.
En el párrafo anterior, se utilizó el símil de un cine y teatro con el fin de transmitir la función del lenguaje figurado. No teníamos la intención de ser interpretado en un sentido literal. No hay película o película teatro literal en la mente. Se utilizó una figura retórica para ilustrar nuestro punto. El hecho de que la imagen mental de un cine y teatro en la mente es "falso", es decir, no literal, no significa que lo que decíamos, no era cierto, o que debería ser descartado, ya que es un lenguaje figurativo.
El propósito del lenguaje figurado es crear imágenes mentales para ilustrar las ideas. Las imágenes mentales no tienen por qué ser verdaderas o reales. Así, cuando el Salmo 1 habla de un creyente como un “árbol plantado junto a corrientes de agua,” se entiende que, si bien esto no es ni verdadero ni real, literalmente hablando, es, sin embargo, muy útil para crear una imagen mental de la seguridad y la estabilidad de los justos. Mientras que la seguridad de los justos es un verdadero concepto y una experiencia real, David usó un símil para permitir a sus lectores imaginar esto en sus mentes.
Las imágenes mentales creadas por este tipo de lenguaje figurativo como símbolo o analogía son siempre inferiores a la realidad que tratan de ilustrar. Por lo tanto, la realidad es siempre mucho mayor que la imagen mental creada por el lenguaje figurativo. La seguridad de los justos es mucho mayor que la imagen mental de la seguridad de un árbol plantado junto a corrientes de agua.
Esta breve descripción de la función del lenguaje figurado será muy importante en nuestro estudio de la muerte. El incumplimiento de la presencia y función del lenguaje figurado es quizás el error más común en la literatura sobre el tema.
En primer lugar, están aquellos que no reconocen la presencia de lenguaje figurado. Los autores bíblicos usaron la imagen mental de los gusanos que roían y los incendios que arden en el basurero de la ciudad llamado Gehenna, que estaba justo fuera de Jerusalén, con el fin de producir una imagen vívida y llamativa del juicio futuro. Ellos no tienen la intención de ser entendidos como diciendo que habrá un basurero literal con gusanos literales y fuego. [20] Cuando Cristo se refiere al infierno como el lugar donde el “gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga” ( Marcos 9:48 ), Él estaba usando una figura rabínica de lenguaje que fue muy conocida en el momento. La literatura rabínica, antes y durante la vida de Cristo usó la imagen mental de los gusanos y el fuego relacionadas con el vertedero de la ciudad en el valle de Gehena para ilustrar la doctrina del castigo eterno. Cristo no estaba enseñando que el infierno implicará gusanos literales royendo cuerpos literales.
En segundo lugar, hay quienes suponen que la presencia de lenguaje figurado significa la ausencia de todo sentido. Ellos ignoran el hecho de que la doctrina puede venir de figuras de lenguaje. [21] Una vez que comprenden que “el fuego del infierno” se utiliza en un sentido metafórico, descartan el concepto que el fuego intenta ilustrar. Por lo tanto, el universalista típico y aniquilacionista rechazarán la idea del eterno tormento consciente por las figuras del lenguaje que se utilizaron para crear una imagen mental de ello. Por ejemplo, es muy común que los escritores descarten la enseñanza de Cristo en Lucas 16:19-31 porque sienten que es una “parábola.” [22] Evidentemente, ellos asumen que si se trata de una parábola, puede ser descartada como algo que no enseña nada. Este es el resultado de una grave ignorancia de la comprensión más básica del uso del lenguaje figurado. El lenguaje figurado se utiliza para crear imágenes mentales para que las personas puedan entender algunos aspectos de una realidad pasada, presente o futura.
En tercer lugar, están aquellos que entienden correctamente que el lenguaje figurado ilustra algún tipo de realidad, pero que asumen incorrectamente que la realidad es de carácter menor o poder de lo que la figura representa. Así, “el fuego del infierno” se convierte en remordimiento o dolor temporal. Pero esta suposición se debe a la ignorancia de la función del lenguaje figurado. La realidad es siempre más grande que la imagen mental creada por el lenguaje figurado.[23] Así el infierno será más horrible que la imagen mental de gusanos eternos royendo en cuerpos eternos o ser perdidos en un lago de fuego eterno sulfúrico. El infierno será más grande que todas las metáforas débiles que el lenguaje humano puede proporcionar.
Puesto que el infierno es una realidad futura que nadie ha visto, los autores de la Escritura y el Maestro mismo utilizan lo que estaba disponible en la situación para describir el horror de la separación definitiva de Dios.
Esto explica cómo y por qué se usan metáforas mixtas para describir el infierno. Judas puede utilizar la metáfora rabínica del horror, la soledad y la desesperación de estar perdido en “la oscuridad de las tinieblas ha sido reservada para siempre” en Judas 13, mientras que Juan puede hablar de ser echado en la ira de Dios por la metáfora rabínica de un “lago de fuego y azufre” (Apocalipsis 20:10). No hay necesidad de resolver el enigma del literalista de cómo puede ser el infierno oscuro y sin embargo ser fuego, localizando el infierno en un agujero negro en el espacio. Ni la oscuridad ni el fuego son literales.
El infierno es descrito por muchas figuras diferentes de expresión, cada una enfatizando un aspecto diferente de la enajenación definitiva de Dios. Ninguno debe ser tomada en un sentido literal. Pero todos han de ser vistos como intentos débiles de imagen mental de algo tan horrible que las situaciones más horribles aquí en la tierra no pueden describirlo adecuadamente.
En este sentido, se hace evidente que los literalistas que exigen oscuridad literal y el fuego han hecho en realidad lo contrario de lo que pretendían hacer al exigir una interpretación literal. Se niegan a aceptar el hecho literario de las metáforas que se utilizan en las Escrituras para describir el infierno, porque tienen miedo de que esto haría que el infierno menos de lo que estaba destinado a ser. Son celosos para custodiar la verdad de la futura perdición. Pero por aferrarse a las metáforas, y decir que deben entenderse literalmente, han hecho un infierno menor de lo que estaba destinado a ser. [24] El infierno será mucho más aterrador que ser arrojados vivos al lago de fuego sulfúrico.
Los aniquilacionistas son tan culpables aquí también. Cuando toman la posición de que los impíos pasarán hacia la nada, ellos no ven que nada es menos en naturaleza y poder que las figuras de tormento sin fin dadas en la Escritura. Por lo tanto, el concepto de aniquilación nunca generaría este tipo de imágenes mentales aterradoras como se dan en la Escritura.
De hecho, la aniquilación es una idea que hace del infierno menos de lo que se pretende que sea al no tener que decir nada. De hecho, si el infierno es la nada, ¿Qué imágenes mentales pueden ser utilizadas para concebirlo? No hay imagen mental de “nada.” ¿De dónde vienen todas las imágenes mentales terribles del infierno dadas en las Escrituras? Evidentemente los autores de la Escritura intentaron representar el infierno como algo, no como nada. Si aniquilación fuera cierta, entonces no habría necesidad de las imágenes mentales aterradoras de lenguaje figurado usadas en la Biblia para describir el infierno.
CONCLUSIÓN
El estudio de las Escrituras es una tarea apasionante y gratificante. Las normas y principios de la hermenéutica están destinadas a fortalecer la alegría de la interpretación al enseñar a la gente cómo evitar esos errores lingüísticos y literarios que puedan conducir a una mala interpretación de las Escrituras. Habría mucho más uniformidad entre los cristianos sobre asuntos doctrinales si se evitaran la eiségesis e interpretaran las Escrituras de acuerdo con sanos principios hermenéuticos. Con estos principios básicos en mente, ahora vamos a comenzar nuestra investigación de la enseñanza bíblica sobre la muerte.
***
[1] L. Berkhof, Principles of Biblical Interpretation (Grand Rapids: Baker Book House, 1950); B. Mickelsen, Interpreting the Bible(Grand Rapids: Wm. B. Eerdmans Pub. Co., 1979); B. Ramm,Protestant Biblical Interpretation (Boston: W.A. Wilde Co., 1956); M. Terry, Biblical Hermeneutics (Grand Rapids: Zondervan Pub. Co.).
[2] R. Wilson, A Scientific Investigation of the Old Testament (Chicago: Moody Press, 1959); O.T. Allis,The Five Books of Moses(Philadelphia: Presbyterian and Reformed Pub. Co., 1964); J. McDowell, More Evidence Which Demands a Verdict (Campus Crusade for Christ International, 1975).
[3] G. Clark, Karl Barth’s Theological Method (Philadelphia: Pres. & Ref. Pub. Co., 1963); C. Henry,Frontiers in Modern Theology (Chicago: Moody Press, 1965); D. Guthrie, New Testament Introduction(Chicago: InterVarsity Press, 1966), Vol. 1; C. Van Til, Christianity and Barthianism (Nutley, N.J.: Pres. & Ref. Pub. Co., 1965); ibid., The New Hermeneutic, loc. cit., 1974.
[4] J. Sire, Scripture Twisting—20 Ways the Cults Misread the Bible(Downers Grove, III.: InterVarsity Press, 1980).
[5] Hellwig y Coons están prácticamente solos en esta preocupación por la hermenéutica en sus discusiones sobre la muerte.
[6]The Infallible Word (ed. Paul Wooley; Philadelphia: Pres. & Ref. Pub. Co., 1946), pp. 204–205.
“Los escritores de la Biblia estaban bajo la necesidad de utilizar las palabras en el sentido común que se les otorga en el momento… La Biblia fue escrita para ser inteligible para los contemporáneos. No era algo esencialmente esotérico que podría no tener utilidad inmediata para el pueblo de los tiempos en que sus diversas partes estaban escritas".
[7] A. Hodge, Evangelical Theology (London: Banner of Truth Trust, 1976), p. 390.
[8] B. Ramm, Hermeneutics (Grand Rapids: Baker Book House, 1980), p. 21f.; B. Ramm, Protestant Principles of Interpretation, ibid., p. 111f.; Terry, ibid., p. 566f.; G. Vos, Biblical Theology (Grand Rapids: Wm. B. Eerdmans Pub. Co., 1969).
[9] E. Plumtre, The Spirits in Prison (New York, Thomas Whittaker, 1885), p. 31; E. Young, The Study of Old Testament Theology Today (London: James Clarke and Co., Ltd., 1958).
[10] E. White; The Great Controversy Between Christ and Satan(Washington, D.C.: Review and Herald Pub. Assoc., 1911), p. 617;Let God Be True (New York: Watchtower Bible and Tract Society, Inc., 1946), pp. 76–80; Make Sure All Things (New York: Watchtower Bible and Tract Society, Inc., 1965), pp. 142–144; L. Froom, The Conditionalist Faith of Our Fathers (Washington, D.C.: Review and Herald Pub., 1966), Vol. I, p. 76f.
[11] A. Chambers, Our Life After Death (Philadelphia: George Jacobs & Co., 1897); J. Kester, The Life Beyond Death (Nashville: Southern Baptist Convention, 1930).
[12] W.G.T. Shedd, The Doctrine of Endless Punishment (Minnesota: Klock & Klock Christian Pub., 1980), p. 29.
[13] E. Jungel, Death: The Riddle and the Mystery (Philadelphia: Westminster Press, 1974).
[14] Mickelsen, ibid., pp. 114–177; Terry, ibid., pp. 175–180
[15] B. Ramm, Protestant Principles of Interpretation, loc. cit., p. 129.
[16] Kittel’s Theological Dictionary of the New Testament, clearly guilty of this error in its treatment of the word “soul” in Vol. IX, p. 608f.
[17] Is This Life All There Is? (New York: Watchtower Bible and Tract Society, Inc., 1974).
[18] Juan 5:24; 6:47; 11:25, 26; etc.
[19] Mickelsen, ibid., pp. 99–113.
[20] Ramm, ibid., p. 110.
[21] Terry, ibid., p. 593
[22] R. Whitelaw, Hell the Abode of the Dead (Virginia: G.A.M., 1981), pp. 19–26.
[23] C.S. Lewis, Miracles (New York: The Macmillan Co., 1947), pp. 46–53; Mickelsen, ibid., pp. 318–322.
[24] Terry, ibid., p. 591
“13 Cosas que su Profesor de Griego debe decirle”
Por David Alan Black, autor de varios libros sobre el griego del Nuevo Testamento
http://www.newtestamentgreekportal.blogspot.com
1. El griego no es la única herramienta que necesitará para interpretar el Nuevo Testamento. De
hecho, es un componente entre muchos. Aprenda griego; sin embargo, no pare allí. Necesitará
también, por ejemplo, el hebreo del Antiguo Testamento y el griego de la Septuaginta.
2. El griego no es el “¡Ábrete, Sésamo!” de la interpretación bíblica. Lo que hace es delimitar las
opciones: le dice qué es posible, y luego el contexto y otros factores sirven para aclarar el texto.
3. El griego no es superior a los demás idiomas del mundo. No crea cuando le dicen que el
griego es más lógico que, por ejemplo, el hebreo. No es así.
4. No es que Dios tuviera que emplear el idioma griego para darnos el Nuevo Testamento,
supuestamente debido a su sintaxis complicada. La verdad es que existe una sola razón por la
cual el Nuevo Testamento fue escrito en griego y no en otra lengua (por ej., latín): es por un
hombre llamado Alejandro Magno, cuya visión era conquistar el mundo habitado y luego unirlo
por medio de un proceso conocido como la “helenización”. En gran medida, tuvo éxito; entonces
el uso del griego como la lengua franca a través del mundo mediterráneo en el primer siglo no
debe sorprendernos hoy. Enfatizo este punto, solamente porque hay algunos hoy en día que
quieren resucitar la noción de un supuesto “Griego del Espíritu Santo.” Su perspectiva es, a mi
parecer, obviamente una calle sin salida.
5. Una palabra griega no tiene un solo significado. Sin embargo, ¿cuántas veces escuchamos en
un sermón que, “Esta palabra en griego significa…”? La gran mayoría de las palabras griegas
son “polisémicas”; es decir, tienen muchos posibles significados, uno de los cuales es una
contribución semántica a cualquier pasaje donde ocurra. (Es más – La práctica de usar todos los
significados de una palabra griega dentro de un pasaje en particular donde ocurre es llamada por
los lingüistas “transferencia ilegítima de la totalidad,” ver D. A. Carson, Falacias Exegéticas, p.
59).
6. No es difícil aprender griego. Lo digo otra vez: no es difícil aprender griego. Me gusta decirles
a mis alumnos, “El griego es un idioma fácil; es nosotros, los maestros de griego, que causamos
tantos problemas en el aprendizaje de este idioma.” El punto es que todo el mundo puede
aprender griego, hasta este surfista hawaiano con poca educación. ¡Si yo puedo dominar el
griego, todos pueden!
7. Se puede aprender griego de varias maneras, incluso con la mayoría de los textos para
principiantes. Es cierto que prefiero mi propio libro, Aprenda a Leer el Griego del Nuevo
Testamento (Learn to Read New Testament Greek) en mis clases, pero el mío no es el único texto. Cuando vivía en California, enseñé en una institución que requería que todos sus maestros
de griego usaran el mismo texto para griego básico. Yo rotundamente me opuse a esa política.
Creo muy fuertemente que los maestros deben tener el derecho de usar cualquier texto que
prefieran. Afortunadamente, el año cuando salí de California para mudarme a Carolina del Sur,
ellos cambiaron la política, y ahora los maestros pueden escoger los textos del primer año a su
gusto. (A propósito, ¡el texto que ellos habían requerido era el mío!).
8. Algunos estudiantes de griego opinan que pueden salir bien librados tras haberse atrasado en
sus estudios. Amigos, ¡no se puede! Les digo a mis alumnos que es casi imposible ponerse al día
en el trabajo aunque se trate solo de un capítulo del texto. El estudio de un idioma requiere
disciplina y la habilidad de gestión del tiempo, quizás más que cualquier otro curso académico.
9. ¡El griego es divertido! Al menos, cuando uno lo enseña de manera divertida.
10. El griego sirve para mucho más que el estudio de palabras. De hecho, en los últimos años he
iniciado una cruzada para apartar a mis alumnos de una exégesis que es meramente de palabras.
Cuando estaba en el seminario, me enseñaron un poco más que cómo llevar a cabo estudios de
palabras griegas. Por lo tanto, pensé que había “usado el griego en mi ministerio” si había
consultado a Wuest, A. T. Robertson, Kittel, Colin Brown, Vincent o Vine. Desde luego he
descubierto que este análisis léxico es el siervo, no el rey, de la exégesis neotestamentaria. El
griego nos permite que veamos cómo el texto está estructurado, cómo se incluye la retórica,
cómo las construcciones sintácticas son las claves hermenéuticas, entre otras cosas.
11. El griego puede causar que pierda su fe. Le sucedió a un famoso profesor del Nuevo
Testamento en los Estados Unidos, cuando él descubrió que había variantes textuales en el
Nuevo Testamento Griego, y le puede pasar a usted. Cuando el texto de la Escritura llega a ser
nada más que “otro dato analizable de interpretación lingüística,” desde entonces pierde su poder
como la Palabra de Dios. Esto es lo que me emociona tanto de mis alumnos de griego en el
seminario, la mayoría de los cuales tiene muchas ganas de colocar todo su aprendizaje a los pies
de Jesús, en servicio humilde dentro de su reino.
12. Uno puede aprender griego en un ambiente informal. La verdad es que uno no tiene que
tomar una clase formal de este tema ni de cualquier otro. Conozco a montones de estudiantes que
estudian en casa y usan mi texto de manera autodidacta, muchos de ellos también usan mis DVD
a la vez.
13. El griego no es griego. En otras palabras, el griego moderno y el griego koiné son dos
idiomas bastante diferentes. Entonces, no crea que podría ordenar comida en Atenas solamente
porque ha tomado un año de griego koiné. Por otro lado, una vez que haya dominado el koiné, es
relativamente fácil aprender el clásico y el moderno.

Pecadores Hasta la Médula

30 OCTUBRE 2013

clip_image001Pecadores Hasta la Médula

Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios —Romanos 3:23 Por Paul Washer
En este capítulo, confrontaremos una verdad crucial: Los hombres pecan porque han nacido moralmente corruptos. Uno de los más importantes términos teológicos usados para describir la profundidad de la inherente corrupción moral del hombre es la palabra depravación. La palabra derivada del prefijo de- el cual comunica intensidad, y la palabra latina pravus, la cual significa torcido o trenzado. Llamar a algo depravado significa que su estado original o forma ha sido completamente pervertida. Decir que la raza humana es depravada quiere decir que ha caído de su estado original de justicia y que todos los hombres han nacido como pecadores moralmente corrompidos por naturaleza. Para describir el alcance de esta corrupción moral, los teólogos emplearán frecuentemente varios términos para comunicar la misma verdad. Los más comunes son: depravación total, muerte espiritual, e inhabilidad moral.
DEPRAVACION TOTAL
La frase depravación total ha sido ampliamente usada por los teólogos reformados y otros para describir la caída del hombre. Aunque el lenguaje es adecuado cuando es propiamente definido, las frases depravación generalizada y depravación radical, pueden ser más apropiadas. 2 Decir que cada hombre es totalmente depravado no significa que el es tan malo como podría o que cada acto es enteramente o perfectamente malo. Mas bien significa que la depravación o corrupción moral ha afectado su ser entero – cuerpo, intelecto y voluntad. En lo subsecuente, consideraremos lo que significa y lo que no significa depravación total.
Primero, depravación total no significa que la imagen de Dios en el hombre fue totalmente perdida en la caída. En varios textos, la Escritura aun se refiere al hombre como ser hecho “a la imagen de Dios”. 3 Depravación total significa que la imagen de Dios en el hombre ha sido seriamente borrada o desfigurada, y esa corrupción moral ha contaminado su persona entera – cuerpo, razón, emociones y voluntad. 4
Segundo, depravación total no significa que le hombre no tenga conocimiento de la persona o la voluntad de Dios. Las Escrituras nos enseñan que todo hombre conoce lo suficiente acerca del Dios verdadero y Su voluntad para estar sin excusa ante El en el día del juicio. 5 Lo que eso significa es que aparte de un trabajo especial de gracia, todo hombre rechaza la verdad de Dios a favor de sus propias fútiles especulaciones. Son hostiles hacia la verdad de Dios y buscan suprimirlo de tal modo que eso no le moleste a lo que queda de su consciencia. 6 El hombre conoce lo suficiente acerca de Dios para odiarlo y lo suficiente acerca de su voluntad para rechazarla y luchar contra ella.
Tercero, depravación total no significa que el hombre no tiene consciencia o que es totalmente insensible al bien y al mal. Las Escrituras enseñan que todo hombre posee una consciencia, la cual si no se insensibiliza, es capaz de llevarles a admirar acciones y carácter virtuosos. 7 Lo que significa es que los hombres no son completamente obedientes a las directrices de su consciencia. Un hombre no es justo porque conozco lo que es bueno o denuncie lo que es malo, sino porque hace lo bueno que el conoce.8
Cuarto, depravación total no significa que el hombre sea incapaz de demostrar virtud. Hay hombres que aman a sus familias, sacrifican sus propias vidas por salvar a otros, cumplen con sus deberes cívicos, y llevan a cabo buenas obras en el nombre de la religión. Eso significa que tal virtud no es motivada por genuino amor a Dios o un genuino deseo de obedecer sus mandamientos, tampoco hay un hombre que glorifique a Dios en cada pensamiento, palabra y acto. 9 Todo hombre se prefiere a sí mismo que a Dios – eso mueve a los hombres a actos altruistas, heroicos, cívicos y una buena religión externa 10.
Quinto, depravación total no significa que todo hombre es tan inmoral como podría ser, que todo hombre es igualmente inmoral, o que todo hombre es indulgente con cada forma de maldad que existe. No todos los hombres son delincuentes, fornicarios o asesinos. Lo que significa es que todos los hombres nacen con una gran propensión o inclinación hacia el mal, y que todos los hombres son capaces de los más indecibles crímenes y las más vergonzosas perversiones. Como un todo, toda la humanidad esta inclinada a una corrupción moral cada vez mayor, y esta deterioración moral sería incalculablemente mas rápida de lo que es si no fuera por la común gracia de Dios la cual la restringe.11 El hombre por sus propios actos, no puede librarse o recuperarse de esta espiral descendente 12
Finalmente, la depravación total no significa que el hombre no posee las facultades necesarias para obedecer a Dios. El hombre no es una víctima que desea obedecer a Dios pero es incapaz de hacerlo por factores fuera de su control. Dios ha equipado al hombre con intelecto, voluntad y libertad de elegir. El hombre es por lo tanto responsable ante Dios como un agente moral. Depravación total significa que el hombre no puede someterse por sí mismo a Dios porque no quiere, y no lo hará por su propia hostilidad hacia Dios.13
MUERTE ESPIRITUAL
Otra frase importante que los teólogos usan para describir la profunda corrupción del hombre es muerte espiritual. En el Edén, Dios advirtió a Adán que ciertamente moriría el día que el comiera del árbol prohibido. 14 aunque Adán no murió físicamente hasta muchos años después, hay un sentido muy real en el cual el murió espiritualmente en el mismo momento en que él eligió auto-determinación en vez de sumisión y pecar contra Dios. 15 A través de su fatídica elección, Adán se alejo de Dios, y la muerte pasó sobre esa parte de su ser que le permitía conocer y comunicarse con su Creador. Al momento él se convirtió en un cadáver espiritual. El estaba físicamente vivo pero espiritualmente muerto. El se hizo responsable de cada estímulo perverso, humano o demoníaco, pero no podía responder a la persona y voluntad de Dios.
Las Escrituras nos enseñan que esta devastadora consecuencia de la desobediencia de Adán no fue limitada solo a el, sino que todos los miembros de la raza de Adán nacen espiritualmente muertos. Este es el significado de la declaración fundamental de Pablo a los Efesios.: “ y el os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de éste mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, al espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás” 16 En este texto, encontramos que todo hombre entra a este mundo como espiritualmente muerto inválido a la verdadera vida espiritual e insensible a la persona y voluntad de Dios. Son apartados de la vida de Dios y viven como si estuvieran muertos a El, y El a ellos. 17 Es por esta razón que el salmista nos dice que el hombre caído no busca a Dios, y en todos sus pensamientos no hay lugar para El. 18 El hombre caído no toma en cuenta la realidad de Dios o la necesidad de andar conforme a sus mandamientos. Vive prácticamente como un ateo. Aunque puede tener conocimiento de la existencia de Dios o de algún tipo de deidad, no tiene un efecto práctico o real en su vida. El esta muerto aún mientras vive y se jacta de vivir. 19 Tiene un corazón de piedra hacia Dios, y es como un árbol otoñal sin fruto, muerto y desarraigado. 20 Es un cadáver vivo del cual sus justicias son como trapos de inmundicia y del cual la mayoría de los actos religiosos son obras muertas. 21
Otra frase que es cercanamente relacionada a la doctrina de la muerte espiritual es la inhabilidad moral. Esta frase es comúnmente empleada para describir la extensión de la corrupción del hombre, y esta doctrina nos enseña que el hombre caído es incapaz de amar, obedecer y complacer a Dios.
Al escuchar de tal doctrina, uno puede preguntar, “ ¿Cómo puede el hombre ser responsable ante Dios cuando es incapaz de hacer nada de lo que Dios manda?” La respuesta es muy importante. Si el hombre no ama u obedece a Dios porque carece de las facultades mentales para hacerlo o fuese de alguna manera físicamente restringido, entonces sería injusto para Dios llamarle a cuentas – el sería una víctima. Sin embargo, este no es el caso del hombre. Su inhabilidad es moral y deriva de su hostilidad hacia Dios. 22 El hombre es incapaz de amar a Dios porque el odia a Dios. 23 Es incapaz de obedecer a Dios porque El desdeña sus mandamientos. El es incapaz de de complacer a Dios porque no mantiene la gloria y la honra de Dios como una meta loable. 24 El hombre no es una víctima sino un culpable. El no puede porque no quiere. Su corrupción y enemistad hacia Dios es tan grande que el preferiría sufrir el castigo eterno en vez de reconocer a Dios por ser Dios y someterse a Su soberanía.
Por esta razón, la inhabilidad moral puede también ser llamada hostilidad dispuesta. La relación entre José y sus hermanos ilustra mejor esta verdad: “Pero cuando sus hermanos ( de José ) vieron que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, lo odiaron y no le podían hablar pacíficamente.” 25 El texto dice que los hermanos de José no podían hablarle en términos amigables. Esto no fue por que ellos carecieran de habilidad física para hablar sino porque el odio hacia el era tan grande que fueron reacios a ser amigables con el. Del mismo modo, la hostilidad del hombre caído hacia Dios es tan grande que no puede por sí mismo conducirse a amar a Dios o someterse a Sus mandamientos.
Imagine un prisionero político justamente encarcelado en una mazmorra por su traición al rey y a su país. Un día el justo y misericordioso rey visita la celda y tira para abrir la puerta. Entonces el promete darle completo perdón al prisionero y restaurar su libertad con la simple condición que renuncie a su rebelión, honre al rey y se someta a las leyes del rey. Al escuchar la palabra del rey, el prisionero cierra la puerta rápidamente y la golpea al cerrar, confinándose a sí mismo una vez más en la horrible mazmorra. Luego, en un ataque de ira el escupe al rey y exclama, “¡prefiero pudrirme en esta celda que doblar mi rodilla a ti!. Este es el caso del corazón no regenerado. La enemistad del hombre hacia Dios es tan grande que se perdería en el infierno en vez de rendir a Dios la honra, gloria y respeto que se merece.
Es una verdad bíblica que la voluntad del hombre esta sujeta a su naturaleza. Si el hombre poseyera una naturaleza moralmente pura, su voluntad se inclinaría hacia actos moralmente puros: amaría a un Dios santo y justo, honraría y obedecería sus mandamientos. Sin embargo, el hombre caído posee una naturaleza moralmente corrupta, así su voluntad es inclinada hacia actos moralmente corruptos. Así, el odia al Santo y Justo Dios, se aparta de su verdad y se rebela contra sus mandamientos.
Es en esta inseparable relación entre la naturaleza y la voluntad del hombre caído que encontramos la respuesta a la pregunta debatida frecuentemente, “ ¿Posee el hombre libre albedrío?” La respuesta bíblica es que el hombre es libre de elegir como le plazca, pero como es depravado, le agrada elegir el mal. En otras palabras, el hombre caído tiene libre albedrío, pero no tiene buena voluntad. Su voluntad esta en esclavitud a su propia naturaleza depravada, y así el siempre elegirá libremente en oposición a la persona y voluntad de Dios. El mordaz reproche de Jesús a los fariseos, revela claramente esto : “ ¡raza de víboras!, ¿ cómo pueden ustedes, siendo malos, decir cosas buenas?” 26.
La verdad bíblica de la inhabilidad moral impulsó a Martín Lutero a escribir su famosa tesis La esclavitud de la voluntad. El título transmite que el hombre no puede escapar de lo que el es. El es malo por naturaleza, y él obra con maldad intencional y libremente. El hombre caído produce malos frutos porque el es un “árbol malo”. 27 Su voluntad esta sujeta, o es esclava de su naturaleza corrupta. En las siguientes páginas consideraremos algunas de las horribles consecuencias de esta verdad.
EL HOMBRE CAIDO NO PUEDE CONOCER A DIOS
A través de la misericordiosa providencia de Dios, la raza humana ha logrado grandes alcances intelectuales en áreas como la ciencia, tecnología y medicina. Sin embargo, el conocimiento del hombre caído acerca de Dios no es nada más que una torcida masa de herejías y pensamientos fútiles. 28 Esta ignorancia no es el resultado de un Dios escondido, sino de un hombre escondido. Dios se ha revelado a si mismo al hombre claramente a través de la creación, Su obra soberana en la historia, las Escrituras y finalmente a través de Su Hijo encarnado. No obstante, el hombre ha respondido a Su revelación cerrando sus ojos y cubriendo sus oídos. No puede conocer la verdad porque odia la verdad y busca reprenderla. 30 Es contrario a la verdad porque es la verdad de Dios. Habla contra él y de ese modo, no puede sostenerla.
EL HOMBRE CAIDO O PUEDE AMAR A DIOS
La mayoría de los hombres, aún los no religiosos, dicen tener algún grado de amor o afecto hacia Dios. Sin embargo, las Escrituras testifican que el hombre caído no puede amar a Dios. De hecho, las Escrituras enseñan que, antes de la conversión toda la raza de Adán odia a Dios y vive en lucha contra El. 31 Esta hostilidad existe simplemente porque una creatura moralmente corrupta no puede tolerar a un Dios Santo y Justo o permanecer en Su voluntad.
Es importante notar que la mayoría de los que dicen tener un amor genuino por Dios conocen muy poco acerca de sus atributos y obras como la Escritura las describe. Con todo, el dios que ellos aman no es nada más que un producto de su propia imaginación. Ellos han hecho un dios en su propia imaginación, y aman al dios que han hecho. Como Dios declara a través del salmista, “pensaste que Yo era como tu, pero yo te reprenderé” 32.
Si la mayoría de los hombres, aun aquellos que se consideran a sí mismos religiosos, investigaran las Escrituras, muy ciertamente encontrarían un Dios muy diferente al dios al que ellos claman como objeto de sus afectos. Si ellos dieran a las enseñanzas de la Escritura su valor nominal en atributos divinos tales como santidad, justicia, soberanía e ira, más bien responderían con aversión y declararían “¡mi Dios no es así!” O “¡nunca podría amar a un Dios así!” De esta forma, podemos ver rápidamente que cuando el hombre caído se encuentra con el Dios de las Escrituras, su única reacción es repulsión y rechazo. ¿Cual es la razón para esta reacción adversa? Otra vez, eso tiene que ver con quién es el hombre en el verdadero centro de su naturaleza. Si el hombre fuera santo y justo por naturaleza, entonces el podría fácilmente amar a un Dios Santo y Justo. Sin embargo, el hombre es depravado por naturaleza, y es por eso que no puede.
EL HOMBRE CAIDO NO PUEDE BUSCAR A DIOS
Vivimos en un mundo lleno de auto-proclamados buscadores de Dios, y aun las Escrituras destruyen tales jactancias con una simple declaración: “No hay quien busque a Dios.”33 Frecuentemente escuchamos a nuevos convertidos al cristianismo empezar sus testimonios con las palabras: “Por años estuve buscando a Dios” pero las Escrituras dicen de nuevo: “No hay quien busque a Dios.”34. El hombre es una criatura caída, el odia a Dios porque El es Santo y el se opone a la verdad de Dios porque esta expone su depravación y su rebelión. 35 Por lo tanto, el no vendrá a Dios, sino que hará todo en sus fuerzas para evitarlo y remover cada fragmento de su ley de su consciencia. Los antiguos predicadores frecuentemente resumen esta verdad con esta declaración: “El hombre no es mas inclinado a buscar a Dios de lo que es un gran criminal inclinado a buscar a un oficial de la ley”.36 Jesús estuvo de acuerdo: “Y esta es la condenación, que la luz vino a este mundo y los hombres amaron las tinieblas más que la luz, porque sus obras eran malas. Todo aquel que practica lo malo odia la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean descubiertas” 37
EL HOMBRE CAIDO NO PUEDE OBEDECER O COMPLACER A DIOS
Hay un común denominador que mantiene unidas todas las religiones del otro lado de la cristiandad: la creencia de estar en una posición correcta ante Dios basada en la obediencia, los méritos personales o alguna habilidad para complacer a Dios. Solo la cristiandad se mantiene declarando que sin la obra especial de la gracia de Dios, el hombre no puede obedecer a Dios o complacerlo.38 Ya que el hombre es realmente sucio, esta destituido de mérito. Aún los actos más ejemplares son nada más que trapos de inmundicia ante un Dios Santo y Justo. 39 Esta es una de las verdades más humillantes de las Escrituras- y una de las más detestadas y con mayor oposición por la raza de Adán. Sin embargo, es una parte esencial del evangelio y debe caer sobre el hombre hasta que el sostenga el peso de su verdad. El esta perdido sin remedio y sin poder hacer nada al respecto. Si él ha de ser salvado, debe ser salvado por Dios solamente.
EL HOMBRE CAIDO NO PUEDE REFORMARSE A SI MISMO
El siglo veinte empezó con gran optimismo acerca de la habilidad del hombre para evolucionar hacia una más grande y más noble criatura. Se suponía ser la era de la reforma y terminó en un estupor de desesperación y confusión. Las Escrituras claramente enseñan que el hombre nace espiritualmente muerto y moralmente depravado –cada intento de auto reformación es desesperanzado y terminará en una falla mayor. 40 El patriarca Job clamó: “Si soy impío, ¿para qué, pues, esforzarme en vano? Si me lavara con nieve y limpiara mis manos con lejía, aun así me hundirías en la fosa, y mis propios vestidos me aborrecerían.”41. A través del profeta Jeremías, Dios declaró, “Aunque te laves con lejía y uses mucho jabón, tu iniquidad esta sellada delante de mí”42. Y de nuevo “¿Puede el etiope cambiar su piel o el leopardo sus manchas? Así puede también hacer el bien quien está acostumbrado a hacer el mal”. 43 El hombre tiene solo una esperanza, pero antes de poder verla, debe estar convencido de su total inhabilidad y llegar al mismo fin de sí mismo. Ese es uno de los trabajos esenciales del predicador del evangelio.
EL HOMBRE CAIDO ES UN ESCLAVO DE SATANAS
En el principio, Adán era libre para obedecer a Dios y ejercer dominio sobre toda la tierra.44 Por su rebelión contra Dios, él y su raza cayeron en corrupción y esclavitud Desde la caída, cada hombre nace en cautiverio de su naturaleza corrupta y esclavitud a Satanás.
Aunque algunos hombres se consideran a sí mismos seguidores del diablo, la Escritura testifica que todo hombre vive “de acuerdo al príncipe de la potestad del aire” ( El diablo) quien opera poderosamente en los hijos de desobediencia a Dios. 45 Además, las Escrituras testifican que el mundo entero descansa en el poder del maligno, que todo hombre nace bajo su dominio, y que el mantiene a todo hombre cautivo para hacer su voluntad.46 Aunque es propio usar el término esclavitud para describir la relación con el diablo, debemos entender que el hombre no es una víctima llevada contra su propia voluntad. El hombre ha rechazado el gobierno de Dios y ha sido “entregado” al gobierno de Satanás. Ambos, los cautivos y los capturados son creaturas caídas, y hay gran afinidad entre ellas. 47 Ellos son semejantes en su corrupción moral y en su enemistad hacia Dios. Aunque esto es repulsivo al máximo, es de cualquier modo verdad: hay una semejanza moral entre el hombre caído y Satanás que antecede a la conversión, todos los hombres pueden justamente ser llamados hijos del diablo.48
¿SOMOS REALMENTE ASI DE MALOS?
Vivimos en un era decididamente optimista pero engañosa que sitúa al hombre en el centro exacto del universo y le aclama como la medida de todas las cosas. Contra el testimonio de su propia frustrada historia, su consciencia afligida, y la enseñanza de la Escritura, el hace grandes reclamos de virtud y méritos y se jacta de un brillante futuro.
El cubre sus incontables inmoralidades y continua en degeneración simplemente cambiando las reglas de moralidad y bautizando lo que una vez fue considerado maldad y llamándole bueno.49 A causa de este poderoso engaño, no es de sorprender que responderíamos al dictamen de la Escritura con esta pregunta: ¿Somos realmente así de malos? La respuesta bíblica es “sí, realmente somos así de malos”. La Escritura claramente testifica que Dios trajo el gran diluvio sobre el mundo entero en los días de Noé. 50 La razón para este acto divino de juicio fue la impiedad y la grosera inmoralidad del hombre.
Las Escrituras nos dan la siguiente explicación: “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón” 51 El pensamiento que resalta en este texto no es solamente la maldad del hombre sino también su intensidad. “Cada intento de los pensamientos de su corazón eran solamente una maldad continua”. Esta es una de las más poderosas declaraciones en las Escrituras acerca de lo que nosotros hemos referido como radical, total y perversa depravación del hombre. En un principio el dictamen puede parecer extremo y aplicable solamente a unas pocas personas infames en la historia en las que la consciencia estaba completamente cauterizada. Sin embargo, después de investigar de cerca, parece que esto aplica a todos y cada uno de nosotros. Imagina si poseyéramos un dispositivo que fuera capaz de transformar cada pensamiento que ha entrado alguna vez a nuestras mentes en una imagen visual y luego situara todas esas imágenes en una película que todo mundo pudiera ver ¿No haríamos todo dentro de nuestras posibilidades para evitar que vieran la película? Si ellos vieran la película, ¿encontraríamos difícil sino imposible verlos a los ojos otra vez? Si, sin embargo, contra toda razón, mantuviéramos un rostro valiente y aseguráramos que no tenemos nada de que avergonzarnos, no sería evidencia de que estamos mintiendo, engañando o hemos cauterizado nuestra consciencia?
¡La verdad es que el mejor de nosotros tiene pensamientos tan viles que no los compartiría ni con el mas cercano de sus amigos! Todo esto demuestra que hay algo en nosotros que simplemente no esta correcto. Tenemos una propensión al mal y esta inclinada hacia las mismas cosas que nuestra consciencia se opone y censura. Este ha sido el gran predicamento de los más grandes filósofos, moralistas y teólogos a través de la historia del pensamiento. El Apóstol Pablo resume el dilema del hombre con el lamento: “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.”52 Es importante entender que la impiedad que describimos no esta confinada al periodo antediluviano.53 En otras palabras, el diluvio no lavó la tendencia humana hacia el mal, no fue capaz Noé de dejar atrás un legado mejor que el de Adán. Inmediatamente después que el diluvió cesó y Dios ordenó a Noé dejar el arca, Dios expuso la continua depravación que permanecía en el corazón del hombre y sería la marca de su no regenerado carácter hasta el fin del mundo: “Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho” 54
Antes del diluvio, Dios declaró que cada intento de los pensamientos del corazón del hombre eran solamente una maldad continua.55 Después del diluvio, muy poco cambió. El intento del corazón del hombre no es solo malo, sino el origen de esa maldad es también expuesta. Reside dentro del corazón del hombre desde su nacimiento. Es heredada de Adán.56 Aunque las Escrituras no explican el misterio a nosotros, lo confirman como verdad. El Hombre es concebido en pecado y dado a luz en iniquidad; el es distanciado desde la matriz y extraviado de nacimiento.57
Por esta razón, no hay necesidad de enseñar a los niños a ser egoístas o mentirosos. En cambio, los padres y otros deben trabajar diligentemente para enseñarles a limitar su egoísmo, decir la verdad, y preocuparse por el bienestar de los demás. Cualquiera que espere que los niños algún día podrían gobernar el mundo sería testigo de la jerarquía más brutal y despiadada que a menudo se establece entre los niños más pequeños, o lo que puede suceder cuando un niño anhela el juguete de otro. ¡Cualquiera que diga lo contrario tiene la historia y las noticias diarias en su contra!
Las Escrituras enseñan que el hombre hace el mal porque tiene el mal que reside en su interior. Esta depravación que lo habita permea y afecta a todos sus pensamientos, palabras y obras. Este lamento del profeta Isaías ilustra poderosamente esta verdad: “Pero todos somos como suciedad , y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja , y nuestras iniquidades, como el viento , nos han quitado.” 58 Hay muchas opiniones con respecto a lo que Isaías quiso decir con las palabras trapo de inmundicia. Sin embargo, la mayoría piensa que se está refiriendo a una prenda que se ha vuelto impura por el contacto con los muertos, un flujo de sangre, o lepra. Vamos a ocuparnos de la última de las tres. A lo largo de la historia, la lepra ha sido considerada una de las más aterradoras de todas las enfermedades, por lo tanto, proporciona una poderosa ilustración y gráfica de pecado. La Lepra causa estragos en el cuerpo hasta que es poco más que una masa de podredumbre y el hedor. Es insoportable para el que sufre de la enfermedad, y es igualmente insoportable para aquellos que deben presenciarlo. A la luz de esta información, imagine que el Club Optimista local decide asistir a un pobre leproso y hacerlo presentable. Le lavan muy cuidadosamente y tratan de enmascarar su olor con los perfumes más caros. Por último, le visten con un vestido blanco puro hecho de la seda más fina y lo presentan a todo el mundo para ser visto. Aunque su trabajo puede producir un beneficio momentáneo para el leproso y evocar aplauso para ellos mismos, no pasará mucho tiempo en que lo externo desaparezca. La podredumbre del cuerpo del hombre va a sangrar rápidamente a través de la tela y su hedor pronto dominará las fragancias. En cuestión de segundos, el hombre, la ropa, y todo lo que toca se convierte en corrupta y leprosa. Lo mismo puede decirse de un hombre. A pesar de las reformas religiosas o morales que pudiera imponer sobre él, él sigue siendo el mismo por dentro. Jesús lo describe como un vaso que está limpio por fuera, pero está lleno de suciedad dentro, un sepulcro blanqueado lleno dehuesos.59 Como el leproso cuya corrupción sangra a través de la tela y hace que sea tan vil como su persona, por lo que la corrupción del corazón o de la naturaleza del hombre sangra a través de cada pensamiento, palabra y obra y lo hace impuro. Por esta razón, el hombre no regenerado es incapaz de ganar una posición correcta delante de Dios por medio de sus obras o méritos. Lo mejor de todo lo que hace es como un vestido sucio y repugnante ante Dios!
Nuestra comprensión de la naturaleza del hombre es fundamental para nuestra comprensión del Evangelio y la evangelización. Si el hombre es básicamente bueno, o si hay un remanente o una chispa de bondad que reside en el hombre, entonces el predicador tiene el poder de convencer y los hombres tienen el poder de responder. Sin embargo, si el hombre es depravado radicalmente, sólo el poder sobrenatural de Dios puede abrir los corazones y las mentes, conceder que se arrepientan, y dar fe que lleva a salvación.60 Como cristianos y ministros del evangelio, Dios nos llama no sólo para proclamar la grandeza de Dios y las riquezas de su gracia, sino también a exponer la verdadera condición del corazón del hombre a la luz de la Palabra de Dios y el poder del Espíritu Santo. Este es el último trabajo de denuncia de la corrupción moral del hombre que lleva a los hombres a no poner su confianza en la carne y a gloriarse en Cristo Jesús.61 La oscuridad moral del hombre sirve como telón de fondo de la noche de tono negro sobre el que las estrellas gemelas de la gracia de Dios y su misericordia resplandezcan.
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1. Salmos 51:5; 58:3; Génesis 8:21
2. El verbo impregnar significa moverse a l largo del medio, volverse difuso a través de cada parte ( Webster´s Dictionary). Así, Depravación es relativa a la raíz de la cual nosotros somos por naturaleza; depravación procede directamente de las raíces de nuestra alma.
3. Génesis 9:6; 1 Corintios 11:7; Santiago 3:9
4. Cuerpo (Romanos 6:6, 12; 7:24; 8:10, 13), razón (Romanos 1:21; 2 Corintios 3:14–15; 4:4; Efesios 4:17–19), emociones (Romanos 1:26–27; Gálatas 5:24; 2 Timoteo 3:2–4), y voluntad (Romanos 6:17; 7:14–15).
5. Romanos 1:20
6. Romanos 1:21–23; 1:18
7. Romanos 2:15; 1 Timotero 4:2
8. Romanos 3:10–12; 2:13, 17–23; Santiago 4:17
9. Deuteronomio 6:4–5; Mateo 22:37; 1 Corintios 10:31; Romanos 1:21
10. 2 Timoteo 3:2–4
11. A. A. Hodge, Outlines of Theology (Edinburgh: Banner of Truth), 329.
12. Jeremías13:23; Romanos 7:23–24
13. Romanos 8:7–8
14. Génesis 2:17
15. Génesis 5:5
16. Efesios 2:1–3
17. Efesios 4:18
18. Salmo 10:4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos. RV60
Salmo 10:4 El malvado levanta insolente la nariz, y no da lugar a Dios en sus pensamientos NVI
19. 1 Timoteo 5:6; Apocalipsis 3:1
20. Ezequiel 11:19; Judas v. 12
21. Isaías 64:6; Hebreos 6:1; 9:14
22. Romanos 5:10; 8:7–8
23. Romanos 1:30
24. Romanos 1:21
25. Genesis 37:4
26. Mateo 12:34
27. Mateo 7:18
28. Romanos 1:21–23; Efesios 4:17–19
29. Romanos 1:19–20; 2 Timothy 3:16; John 1:18
30. Romanos 1:18; Job 21:14–15
31. Romanos 1:30; 5:10
32. salmos 50:21
33. Romanos 3:11
34. Romanos 3:11
35. Juan 3:19–20
36. La fútil “escondite” of Adán y Eva en Génesis 3:8 claramente ilustra esto.
37. Juan 3:19–20
38. Romanos 7:14–24; Efesios 2:4–5
39. Isaías 64:6
40. Job 9:29–31
41. Job 9:29–31
42. Jeremías 2:22
43. Jeremías13:23
44. Génesis 1:27–28
45. Efesios 2:2
46. 1 Juan 5:19; Hechos 26:18; 2 Timoteo 2:26
47. Por su afinidad, en Juan 8:44 Jesús llama al Diablo el “padre” de los no creyentes
48. 1 Juan 3:8; Juan 8:44
49. Isaías 5:20–21
50. Génesis 7–9
51. Génesis 6:5–6
Traducción: Mary C. Rodríguez

lunes, 5 de enero de 2015

Justificacion.



SOLA FIDE: Justificación es por gracia mediante la fe a causa de CRISTO solamente. En la justificación la justicia de CRISTO es imputada a nosotros como la única satisfacción posible de la justicia perfecta de DIOS. La salvación sólo puede ser recibida cuando ponemos nuestra fe en AQUÉL que murió por nosotros, excluyendo la posibilidad de que nuestras obras puedan contribuir (Efesios 2:8-9, Romanos 3:28).


Monday, January 5, 2015
La Verdad Para Hoy


 
5 de enero

La caja de la humanidad  

Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad.
Colosenses 2:9
Si consideráramos este mundo como una dimensión de tiempo y espacio, entonces una caja cerrada pudiera representarlo, con Dios fuera de la caja. Es imposible que la humanidad escape de la caja porque, por definición, lo natural no puede entrar en lo sobrenatural. Lo que está confinado al tiempo y al espacio no puede escapar a la eternidad ni a lo infinito.
Como hay algo dentro del hombre que anhela saber lo que hay fuera de la caja, él inventa deidades, que es la forma en la que proliferan las religiones. Las distintas religiones se convierten en una extensión del deseo del hombre de escapar de su caja, pero el anhelo del hombre de trascender la caja no puede resolverse porque él está confinado a la caja por su propia naturaleza.
¿Hay una forma de escapar de esa caja? Sí, las buenas noticias son que hay una manera, y es por medio de Cristo. El cristianismo reconoce que usted no puede salir de su caja, pero proclama que Dios ha invadido la caja desde afuera. Jesucristo ha entrado en su mundo para mostrarle cómo puede morar con Dios para siempre. ¿No aceptará su invitación? 
Humildad.La persona humilde es aquella que imita a Cristo (Jonh Macarthur)


"Bienaventurados los humildes, pues ellos heredarán la tierra." _(Mt.5:5) Hoy en día hemos distorcionado el concepto de la verdadera humildad. SER HUMILDE NO ES SINÓNIMO de "POBREZA" ECONÓMICA, SER HUMILDE es MUCHO MÁS QUE ESO: ¡ES UN DON DE DIOS! Es la virtud de conocer nuestras propias limitaciones y debilidades. Es quien no presume de sus logros. Es aquel quién se preocupa menos en sí mismo y más por los demás. La HUMILDAD es SIGNO de FORTALEZA y NO de DEBILIDAD, NOS HACE MÁS FUERTES, TOLERANTES y PACIENTES, NOS HACE CONFORME al CORAZÓN de DIOS. “...Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que DIOS le haya dado.” _Ro.12:3
LA DEPRAVACIÓN HUMANA
Como mencionamos en el capítulo anterior, un tema común de debate entre los teólogos radica en la cuestión de si los seres humanos son básicamente buenos o básicamente malos. Esta cuestión gira en torno a la palabra básicamente. Existe un consenso prácticamente universal de que nadie es perfecto. Todos aceptamos la máxima de que "errar es humano".
La Biblia nos dice qué "todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios" (Romanos 3:23). A pesar de este veredicto sobre las limitaciones de los humanos, nuestra cultura, dominada por el humanismo, persiste en creer que el pecado es algo periférico o tangencial a nuestra naturaleza. No obstante, tenemos fallas por causa del pecado. Nuestros registros morales exhiben manchas. Pero de algún modo pensamos que nuestra maldad reside en la periferia de nuestro carácter, apenas lo roza, y nunca puede penetrar a nuestro centro interior. Se supone, básicamente, que las personas son inherentemente buenas.
Después de haber sido liberado de su cautiverio en Iraq y haber experimentado de primera mano la corrupción de los métodos de Saddam Hussein, uno de los rehenes declaró: "A pesar de todo lo que padecí, nunca perdí mi confianza en la bondad básica de las personas". Es posible que este punto de vista descanse en parte en una escala variable de relativa bondad o maldad de la gente. Es obvio que algunas personas son más malvadas que en otras. Al lado de Saddam Hussein o Adolfo Hitler, cualquier pecador del montón se parece a un santo. Pero si elevamos nuestra mirada hacia el estándar supremo de bondad -el carácter santo de Dios- nos damos cuenta de que lo que se presenta como una bondad en un nivel terrenal es corrupto hasta la cabeza.
La Biblia nos enseña la total depravación de la raza humana. La depravación total significa la corrupción radical. Debemos tener cuidado de observar la diferencia que existe entre la depravación total y la depravación completa. Ser completamente depravados es ser tan malos como es posible ser. Hitler era extremadamente depravado, pero podría haber sido todavía peor. Yo soy un pecador. Pero podría pecar más a menudo y mis pecados podrían ser más graves que los que peco en realidad. No hago cosas completamente depravadas, pero sí soy totalmente depravado. La depravación total significa que yo y todos los demás somos depravados o corruptos en todo nuestro ser. No hay ninguna parte de nosotros que no haya sido alcanzada por el pecado. Nuestras mentes, nuestras voluntades, y nuestros cuerpos se han visto afectados por el mal. Hablamos palabras pecaminosas, desarrollamos acciones pecaminosas, tenemos pensamientos impuros. Nuestros propios cuerpos padecen los estragos del pecado.
Posiblemente la expresión corrupción radical sea más feliz que la expresión "depravación total" para describir nuestra condición caída. Utilizo la palabra radical no tanto como sinónimo de "extremo" sino en el sentido de su significado original. La palabra radical proviene de la palabra latina que significa "raíz". Nuestro problema con el pecado es que está radicado en el centro de nuestro ser. Cala en lo profundo de nuestros corazones. Debido a que el pecado está en lo más profundo de nuestro ser y no simplemente en el exterior de nuestras vidas es que la Biblia dice:
No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno (Romanos 3:10-12).
Por causa de esta condición se escucha el veredicto de la Escritura: estamos "muertos en delitos y pecados" (Efesios 2: 1); hemos sido "vendidos al pecado" (Romanos 7:14); hemos sido llevados "cautivos a la ley del pecado" (Romanos 7:23) y somos "por naturaleza hijos de ira" (Efesios 2:3). Solamente el poder vivificador del Espíritu Santo puede sacarnos de este estado de muerte espiritual. Es Dios quien nos vuelve a la vida mientras nos convierte en hechura suya (Efesios 2: 1-10).
Resumen
1. El humanismo considera que el pecado se encuentra en el borde o la periferia de la vida humana. Considera que los seres humanos son básicamente buenos.
2. El cristianismo bíblico enseña que el pecado cala hasta lo más profundo de nuestras vidas.
3. La depravación total no significa la depravación completa. No somos tan malos como podríamos ser.
4. La corrupción radical subraya la pecaminosidad que alcanza hasta lo más profundo de nuestros corazones.
Pasajes bíblicos para la reflexión
Jeremías 17:9
Romanos 8:1-11
Efesios 2: 1-3
Efesios 4:17-19
1 Juan 1:8-10
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