sábado, 16 de mayo de 2020

Induismo

¿Qué es el hinduismo o "brahamanismo"?

 
 

Para entender el hinduismo hay que conocer la historia y geografía de la India. Hindú viene de Shindu (=habitante de las riberas del Indo); en ocasiones también se le llama “brahamanismo” a esta religión. Los pueblos que cruzaron los desiertos de la meseta irania o las cumbres nevadas del Himalaya para entrar al Valle del Indo, ya nunca más regresaron. Esto vale para dravidianos, arios, persas, hunos, árabes y turcos, desde el 1500 AC hasta el 1500 DC. Las excepciones fueron justamente los occidentales: los griegos de Alejandro Magno (siglo III AC) y portugueses, franceses y británicos (siglos XVI a XIX).

Esta interacción de pueblos fue muy intensa, pero la India no se estabilizó por mestizaje, sino que las ideas se fusionaron y los grupos mantuvieron su distinción en forma de castas.

La religión sirvió para reconciliar a conquistadores y conquistados, no por igualdad o conversión, sino porque el culto dominante agregó y asimiló las creencias y ritos de los dominados.

Por ello el hinduismo tiene elementos variadísimos, una mitología de miles de dioses y carece de un cuerpo único de doctrina o culto. No es raro, estudiando en conjunto esta religión, que muchos elementos no coincidan o se contradigan entre sí. Para el hindú esto no es un problema, pues las pocas creencias compartidas por todos forman un sistema social y legal estable, mientras que sus convicciones son típicas de su zona, clan, gremio, familia, de su gurú o incluso son individualizadas.

 
Mitos y Hechos

M: El hinduismo tiene una historia de 5000 años.

H: Falso. La cultura más antigua de la región (cultura Harappan o del Valle del Indo) comenzó hacia el 2500 AC y fue destruida por los arios en el 1500 AC. Los Vedas se empezaron a codificar hacia el 1000 AC, pero lo que llamamos propiamente hinduismo comienza en el 500 AC, durante el imperio Mauria. En sentido estricto, la religión judía y el budismo son más antiguos.

M: Los hindúes adoran a las vacas.

H: Incorrecto. La religión prohibe matarlas, pero se aprovecha su leche como alimento y su excremento como combustible. Hay un dios-toro Nandi (probablemente una reminiscencia totémica), montura y compañero de Siva, que es muy venerado y representa la fertilidad. Como dios con características animales, es más popular todavía Ganesha (cuerpo de hombre, cabeza de elefante), dios de la prosperidad económica y de la sabiduría.

M: Los Vedas son el equivalente de la Torah, los Evangelios o el Corán

H: Incorrecto. Los Vedas son considerados sagrados por los hindúes, pero no son “Palabra de Dios” que indique verdades y actitudes concretas. En realidad, son los textos de religiones anteriores, especialmente del sistema trifuncional de los arios (tema del Rig Veda) y de la hechicería dravidiana (tema del Atharva Veda); de los dioses hindúes más importantes, Vishnú es apenas mencionado y Siva ni siquiera aparece en ellos. Son mucho más importantes el Mahabaratha y el Ramayana; especialmente una parte del primero conocida como el Bhagavad Gita, el “Libro del Amado”.

Creencias 

Los elementos centrales del hinduismo, y los realmente comunes a todas las sectas y observancias, son tres:

1. Dharma 

El Universo tiene una ley eterna, Rta, que aún cambiando se cumple sin falta. Es un ritmo de creación y destrucción, en el que después de una kalpa (mil edades de 4 milenios), dioses, mundo y hombres se reabsorben en la pralaya (= descanso) pero sólo para reiniciar de nuevo. Cada hombre tiene entonces que “sostener” (= dhar) su parte del universo, cumplir su destino, actuar su deber propio e intransferible, el svadharma. Ello implica observar la práctica religiosa, pero sobre todo asumir la responsabilidad que le corresponde a cada uno en su sexo, casta y condición, para apoyar la armonía del universo.

2. Karma

La existencia presente está condicionada de antemano. No se puede elegir quién se es, pero nuestros actos (= karman) incorrectos “marcan” el cuerpo sutil con impurezas que se presentan en la existencia futura, así como los buenos nos “adelantan” en la cadena de la existencia. La ley del karma es una especie de ley de la causalidad: toda acción tiene su reacción en esta vida o en una próxima.

3. Samsara

La cadena (= smsar) de existencias sucesivas es una ley para el jiva (= alma individual o cuerpo sutil que envuelve al atman o “sí mismo”). El karma presente no se puede cambiar, pero sí el futuro. Avanzando por distintos rangos de la existencia, aceptando el karma y actuando el svadharma, el creyente aspira a llegar a la mukti (= liberación) y reposar fundiéndose en el Absoluto impersonal o fusionándose con Vishnú o Siva; en el fondo, el entorno al que se enfrenta la jiva en cada existencia es ilusión (= maya), pues es un velo a la auténtica realidad del Absoluto. Algunos santos elegidos (= siddha, o “perfectos”) vuelven a encarnar, pero con un cuerpo no kármico, para ayudar a los hombres a liberarse más rápidamente.

b) Los dioses

Los devas son innumerables, pues como dijimos incluyen dioses arios, dravidianos, tamiles, etc. Los hay que son ancestros totémicos, aspectos de la naturaleza, héroes divinizados, dioses mitológicos comunes a los griegos, romanos, celtas y germanos (Indra es exactamente el mismo dios que Ares, Marte, Thor y Torann), etc. La mayoría de los dioses arios del vedismo desaparecieron o perdieron importancia. Brahma, el Absoluto impersonal, es un concepto abstracto que en el hinduismo acabó por ser Brahman, dios de la actividad, representado con cuatro cabezas barbadas y prácticamente no adorado. Sin embargo, sus dos murti o manifestaciones son los dos dioses más populares: Vishnú, el Conservador y Siva, el Destructor. Las epopeyas, cantos, oraciones y meditaciones hindúes tienen en su inmensa mayoría a alguno de los dos como protagonista o protector; los hindúes se reconocen a sí mismos o bien como vishnuítas (líneas verticales) o bien como sivaítas (líneas horizontales).

Visnú es un dios bondadoso y tranquilizador, que interviene cada vez que se pone en peligro el Rta. La manera más típica de hacerlo es a través de sus avatara o descensos en medio de los hombres. La creencia más extendida es que Vishnú ha tenido 9 avatara y aún habrá otra en el futuro.

Los cuatro primeros avatara son en forma de animal y para organizar las fuerzas naturales: como pez, tortuga, jabalí y león.

El quinto y sexto descensos son incursiones contra el orgullo de los hombres: como enano que pone en su lugar a un asceta que estaba ya dominando a los dioses, y como Parasurama, rey que acaba con la violencia indiscriminada de los tshatryas o guerreros.

Su siguiente avatar es Rama, el héroe del Ramayana, ejemplo perfecto de cómo debe cumplirse el svadharma.

El octavo avatar es Krsna, llamado también Bhagavant (= el Amado). Esta es la modalidad de Vishnú más venerada en el hinduismo; se le representa como un joven de piel azul, de ojos enormes y cabellos largos; es el pastor, guerrero audaz, enamorado de todas las mujeres. Krsna brinda una figura tierna, cercana y admirable de lo divino, además de vincular el erotismo y el misticismo.

El siguiente avatar es Buddha; esta inclusión es tardía y representa el ejemplo perfecto de cómo el hinduismo integra otras creencias, pues muy al inicio la oposición entre hinduismo y budismo fue sangrienta. A partir del siglo VII, cuando el budismo ya no era un peligro y había sido casi expulsado más allá del Himalaya, se realizó esta integración.

El décimo avatar -y último de este universo- será Kalkin, un jinete justiciero que llegará en un caballo blanco; un buen número de hindúes lo esperan como el Mesías, y no han faltado intentos de identificar a Jesús de Nazareth con Kalkin (lo mismo que con el Maitreya de los budistas). En el séquito de Vishnú están Laksmi, su esposa, Garuda, el pájaro sol, Hanumant, el dios mono, Ananta, la serpiente de mil cabezas, etc.

Siva es un dios complejo, dual e intenso. Se le representa como un bailarín que hace la danza cósmica (=tandava) sobre el cuerpo del enano Maya, la ilusión de este mundo; aparece con dos pares de brazos, un par dando el equilibrio de la danza, y otro con la mano derecha empuñando la campana de la creación y la izquierda el fuego de la destrucción. Es asceta y borracho a la vez, Isvara el Señor y Kala la Muerte. Proteje el culto fálico y a la vez es Yogésvara, el príncipe de los yogis, que preside la meditación con su terder ojo desde el monte Kailasa. Es la síntesis contradictoria de todos los dioses; su pareja Devi también puede ser la bondadosa Uma o la terrorífica Kali. La mayoría de los seguidores de alguna observancia son shivaítas. En el séquito de Siva, además de su esposa, están también Nandi, Ganesha y los vetala (= vampiros).

C) Prácticas

Las prácticas que describiremos son las más extendidas, pues tenemos siempre que tomar en cuenta que en el hinduismo la experiencia religiosa personal es por definición válida, es svatssiddha (= perfecta para sí mismo); además, se tiene una divinidad favorita (= istadevata) y entonces el culto típico de cada uno se organiza en torno a la tradición de sus seguidores.

1) Sacrificio

Alguna vez se hizo de humanos; de animales sólo se hace entre los sivaítas, aunque son poco frecuentes, pues la doctrina de ahimsa (= no violencia) del jainismo y el budismo acabó pòr integrarse al hinduismo.

2) Ofrendas

Son la práctica más constante; se ofrecen flores, vegetales y ghi (= mantequilla derretida).

3) Visitas y peregrinaciones

Se le da mucha importancia a Templos y vados sagrados. Los templos tienen un istadevata como dios titular, pero siempre hay nichos o capillas para otros dioses. Los templos más grandes tienen habitaciones para los brahamanes, lugares de estudio y espacios para las devadasi (= bailarinas sagradas). El aspecto y la vida del templo dependen de la tradición en torno al istadevata que se trate. Los templos se construyeron en sitios donde aparece una señal maravillosa, donde la mitología indique el paso de un dios, avatar o héroe, donde haya enseñado un santo, etc. Los vados son riberas no profundas del río Ganges, consideradas capaces de purificar las adherencias negativas al cuerpo sutil.

4) Puja

La adoración de imágenes es común a todos los hindúes (pero siempre según el istadevata). Los pasos son “abrir los ojos” (se pintan de nuevo los ojos de la estatua y se le decora), baño, procesión, ofrenda de arroz y semillas, de guinarldas y ghi, y finalmente una marcha triunfal. Hoy la procesión y la marcha se pueden hacer con la imagen sobre un auto.

5) Fiestas

Las pocas comunes a todos los hindúes son Holi, el festival de primavera en el que se le da culto a Krsna; Dipalikotsava, festival de las luces en oct-nov, dedicado a los demonios; Pongal, festival del arroz, en ene-feb. la Sraddha, la comida para los muertos, es una reminiscencia animista extendida en toda India.

6) Ritos de paso

Aparte de lo que señale la propia observancia, el matrimonio y los ritos funerales son comunes; las iniciaciones son específicas.

7) Pureza, preparación y ubicación

Dependen fundamentalmente de la observancia; incluyen para todos un vegetarianismo moderado, algunas normas de higiene y vestido; casi todos los hindúes dan mucha importancia a la astrología y las distintas formas de adivinación.

8) Oración

Se aprecia Vac (= la plegaria), pero es más importante la Dhyana (meditación) que tiene como apoyo la concentración en imágenes de dioses, en diagramas (yantras y mandalas) y especialmente en fórmulas de repetición extática (mantras). El mantra más conocido es OM, que no es una simple invocación sino Brahma mismo, Isvara, la energía de Siva (su shakti).

D) Observancias

Más cruciales que cualquier práctica, la vida de un hindú se define por su darsana (= vía de salvación) u observancia, que le define actitudes, valores y deberes. Las más importantes son:

1) Samkhya

Es la más tradicional; en ella la salvación se busca por el estricto cumplimiento del svadharma. Parte del relato en el el que los dioses sacrifican a Purusa (= el hombre cósmico) y con sus fragmentos hacen las castas: brahamanes, quienes fungen como sacerdotes o guías religiosos (boca), tshatryas, guerreros (brazos), vaisias, los cuales se forman por la clase productora (tronco) y shudras, quienes son trabajadores y en general personas de condición humilde (pies). La aceptación del estado de vida y la actuación de sus exigencias garantiza el avance en el samsara. Fuera de las castas (los "descastados") se encuentran los harijans o los intocables. Esta casta realiza las labores más sucias, en general no se les reconoce derecho alguno y viven y mueren sin ser tomados en cuenta por la sociedad.

2) Pranapatti

Es una observancia con reminiscencia vedanta. Ya que el mundo es ilusión, lo mejor es el abandono (= pranapatti), es decir, el desapego a lo terreno y dedicarse a una vida de sannyasi o renunciante.

3) Yoga

Significa unión, simultáneamente con el Absoluto y con las tapas (= potencias vitales). Esta unión busca hacer del observante un jivanmukta (= liberado vivo) que no necesita abandonar la existencia para ya estar unido a lo divino. Todas las yogas comienzan con pranayama, el control de la respiración y avanzan hacia el rajayoga (unión por la purificación y disciplina psicofísica), el inanayoga (unión por el estudio y la gnosis) o el hatayoga (unión por el esfuerzo, es decir, por la adquisición de poderes extraordinarios).

4) Tantrismo

Es una observancia compleja, a la vez de concentración mental y de disipación sexual. Se trata, a través de distintas prácticas, de que una serpiente mística (= kundalini) que en todo hombre duerme enroscada en la base de la columna vertebral o “primer chakra”, sea despertada hasta erguirse al “sexto chakra”, en el cráneo, donde alcanza la unión con Siva y adquiere su poder (= shaktipah).

5) Bhakti

Budismo

¿Cuál es la doctrina del budismo?

 
 

Es una doctrina que se centra en convicciones intelectuales y en una búsqueda de perfección individual; tiende al politeísmo, al ritualismo y al sincretismo


El budismo surgió como una reacción contra la discriminación impuesta por los arios en la India, contra la poco satisfactoria doctrina védica de la reencarnación y contra los rituales complicados; es una doctrina que se centra en convicciones intelectuales y en una búsqueda de perfección individual.


Su carácter no ritual, su poco apego a las tradiciones locales y la tremenda persecusión hindú hicieron que el budismo no se afianzara en la India. Su campo de desarrollo fue China, de donde se extendió al sudeste asiático y a Japón.

Como en todas las religiones, en los grupos populares el budismo tiende al politeísmo, al ritualismo y al sincretismo o mezcla con otras tradiciones locales previas. En todos los tiempos, la carta fuerte del budismo ha sido su élite, hombres admirables por su disciplina, su capacidad intelectual y su ardor misionero.

Mitos y hechos

¿El budismo es una doctrina pacífica; a diferencia de otras religiones, nunca empleó la violencia ?

Falso. El budismo sufrió varias persecusiones injustas y encarnizadas. Sin embargo, los budistas de China impusieron su religión por la fuerza, ejecutando a los sacerdotes taoístas y confucianos, al menos en seis períodos distintos de la historia de esa nación. Siendo los monjes budistas excelentes funcionarios del Estado, influyeron en los reyes de Birmania, Tailandia y Corea, lo mismo que sobre los capitanes de guerra o shogun japoneses para declarar su religión como la oficial y exterminar a las otras creencias. Las guerras entre los budistas de Nara y los de Kyoto en el siglo VIII, entre la secta Tendai y la Shingon en el siglo X o entre los Zen y los Nirichen en el siglo XIII fueron más crueles que cualquier otro ciclo de combates en la formación de Japón. En perspectiva histórica, el choque del budismo con otras creencias, o incluso entre dos grupos rivales de la misma religión, no es diferente a ejemplos más conocidos en el judaísmo, el cristianismo o el Islam.

¿En el budismo se adora al dios Buda?

Falso. Las representaciones budistas más conocidas en Occidente retratan a Siddharta Gautama, el príncipe de la India que en siglo V AC dió origen a esta religión. Sin embargo, no se adora en él a un dios, sino se venera a un maestro que explicó cómo funciona la vida humana; el budista no busca amar a Buda, sino convertirse él mismo en un Buddha o iluminado. Hay centenares de miles de budas, y se cree que cualquier hombre puede alcanzar ese estado.

¿El budismo, a diferencia de otras religiones, no busca ganar adeptos?

Falso. Por el contrario, una de las características típicas del budismo es su actividad misionera. Por ejemplo, en el mundo actual, la secta Zen se dedica desde finales de los 50 a conquistar el oeste de EU y Canadá, mientras que los Nirichen, financiados por la empresa trasnacional Mitutoyo, han establecido centros misioneros de amplia difusión en California, Ontario, Hawaii, Neuss (Alemania), Singapur, Sao Paulo y México. El Dalai Lama tiene adeptos difusores entre figuras del espectáculo y la política de EU y Europa, e incluso los tradicionalistas monjes Theravadin de Thailandia viajan a América Latina.

Desarrollo

A) Doctrina


El budismo parte de la conciencia del dolor inherente a la existencia, el dolor de la frágil e insatisfactoria vida presente y también el dolor del ciclo de la reencarnaciones. El universo es un mecanismo de causa y efecto en el que no hay dios que guíe, provea o salve. Lo único que cuenta son los actos, que dejan su marca en los seres y condicionan su desarrollo. Los hombres sufren y hacen sufrir porque tienen ideas inadecuadas de la vida y la realidad. La única vía de salida de esta ignorancia son las “Cuatro nobles verdades”:

1) La vida está llena de sufrimiento

2) La causa del sufrimiento es el deseo

3) Extinguir el deseo hace cesar el sufrimiento

4) Para extinguir el deseo y su consiguiente sufrimiento, hay que seguir el Óctuple Camino

El Óctuple Camino es:

Visión correcta Vida correcta
Aspiraciones correctas Esfuerzo correcto
Palabras correctas Conciencia correcta
Conducta correcta Concentración correcta

Siguiendo el Óctuple Camino, el hombre supera la ilusión y se da cuenta que el mundo está regido por la anitya (= transitoriedad, no permanencia de las cosas), que él mismo es anatman (= sin alma, sin un centro más allá de las acciones y pensamientos) y que todo es sunyata (= sin substancia, vacío). Si las cosas o el hombre fueran en realidad -piensan los budistas- no cambiarían ni estarían sujetos al karma o efecto de las acciones. Atenazados por el deseo, el karma nos atrapa en el ciclo de reencarnaciones o samsara.

El samsara tiene seis tipos posibles de existencia: en el infierno, como espíritu torturado, como animal, como asura o espíritu maligno, como humano o como deva o dios benigno. Ser un dios no mejora realmente la situación, pues se tiene menos limitaciones que como ser humano, pero se puede ser igual o más infeliz debido al deseo.

Cuando un hombre se decide a seguir el Camino, entra a formar parte de la Samgha (= Hermandad) como monje o laico. Ayudado por sus correligionarios y por la compasión de los budas, se esfuerza en el paramita (= llegar a la otra orilla), la disciplina de ofrendas, moralidad y meditación que son el centro de la religión. Finalmente, en alguna de sus vidas -y por supuesto, se intenta que sea en la presente- se alcanza el bodhi o iluminación, la perfecta certeza de las cuatro nobles verdades, de manera que al morir se alcanza el nirvana o extinción, la superación absoluta del deseo, del sufrimiento y de la existencia misma.

B) Buddhas y bodhisattvas 

El budismo arranca de la predicación y vida de Siddharta Gautama (558-478 AC). La tradición budista señala que Gautama fue el hijo del rey de Kapila, en las fronteras de la India y Nepal. Una profecía señaló que el recién nacido sería el emperador de todo el universo o bien el maestro que enseñaría la perfecta sabiduría, si es que tenía la oportunidad de conocer el sufrimiento. El rey prefería el primer destino, de manera que rodeó a su hijo de una corte perfectamente lujosa, donde no hubiera espacio para ninguna preocupación o dolor. Siddharta se convirtió en un hábil guerrero y en un cortés príncipe, casado con una mujer bellísima y padre de un hijo. Pero un día quiso conocer el mundo, y ya que no pudo hacerlo desistir, su padre el rey mandó retirar de las calles de la ciudad todo signo de dolor o miseria.

Sin embargo, fue inevitable que Siddharta viera a un hombre anciano, con los achaques de la decrepitud, a un enfermo con graves padecimientos, para finalmente toparse con un cadáver. Pero el encuentro determinante del día fue el que tuvo con un asceta, que mendigaba su comida pero que afirmó tener una vida plena. Siddharta huyó, abandonando su trono y su familia, y se dedicó a la vida ascética. A punto de morir de inanición, comprendió que eso tampoco lo haría feliz. Sakyamuni, como era llamado entonces, hizo un voto: no se levantaría de meditar bajo un árbol de tilo hasta no descubrir la clave de la vida. Así, a los 35 años, alcanzó la iluminación y se convirtió en Buddha. Dedicó el resto de su vida a enseñar las cuatro nobles verdades y a practicar el paramita; en una dulce agonía, rodeado de sus discípulos, entró en el nirvana a los 80 años, en Kusinagara, en el norte de la India.

Para el budista, Sakyamuni es sólo una manifestación histórica de la “budidad”. La existencia misma es ilusión, lo único que hay es el perfecto vacío de Thatagatha, el Bendito, el Buddha eterno. De hecho, Sakyamuni tuvo antes otras seis existencias, y en todas alcanzó la iluminación. Las direcciones de la realidad están presididas por cinco Buddhas: Vairocana en el centro, Ratnasambhava en el sur, Amithaba en el oeste, Amoghasiddhi en el este y Aksobhya en el norte. Además de infinitos Buddhas ya logrados, están los Bodhisattvas, seres de todo tipo que hicieron un voto de no alcanzar ellos mismos el nirvana hasta no ayudar a otros seres a lograrlo; el más importante de todos ellos es Maitreya, que vive en un paraíso fuera de este mundo y que un día vendrá, se vestirá con la túnica de Sakyamuni y completará su obra.

C) Prácticas 

La práctica fundamental del budismo es el Camino, que se traduce en una serie de mandamientos, los cuales se derivan concretamente de las exigencias propias del óctuple camino:

Visión correcta: creer las cuatro nobles verdades;

Aspiraciones correctas: no codiciar, no ser avaro, no tener ira;

Palabras correctas: no mentir, no insultar, no hablar en vano;

Conducta correcta: no matar, no robar, no adulterar (aquí está la base del ahimsa o no violencia);

Vida correcta: no hacer nada vergonzoso;

Esfuerzo correcto: dedicarse a los fines adecuados;

Conciencia correcta: lograr la tranquilidad;

Concentración correcta: alcanzar la sabiduría.

Existen muy pocos rituales comunes a todo el budismo; entre los más importantes están la entrada en la Hermandad, los festejos en conmemoración del nacimiento (8 de abril) y de la iluminación (8 de diciembre) de Sakyamuni, y las dos semanas de Higan (una en primavera y otra en otoño) en la que toda la Hermandad se esfuerza por desarrollar la disciplina.

Al aceptar la existencia de dioses (pero restándoles importancia), el budismo en cada región asimila mitos y ritos anteriores, en los que se introduce pocos cambios para hacerlos compatibles con la doctrina. Así ocurre con las festividades paganas del sudeste asiático, las prácticas adivinatorias del taoísmo chino o el complicadísimo ritual del shintoísmo japonés.

Para conservar los restos de Sakyamuni, se construyeron en la India las estupas, templos circulares originalmente sin ninguna representación humana; andando el tiempo y extendiéndose geográficamente, los templos budistas comenzaron a presentar bajorrelieves (todavía se representaba a Buddha como un árbol de tilo, una llama o una rueda de ocho rayos -el Camino-) y decoraciones con figuras animales y vegetales. Finalmente se representó a Sakyamuni, a los buddhas de las direcciones y a todo tipo de héroes, reyes, maestros y boddhisattvas; muchos templos hoy llegan a tener más de mil ídolos.

Para la oración y meditación diarias se recurre a cantos y mantras, a la quema de incienso y veneración de imágenes. Los monjes de las distintas observancias desarrollaron o adaptaron prácticas de meditación e integración psicofísica: yoga, mandalas, artes marciales, meditación con sonidos, jardinería, pintura, escritura, estudio, aislamiento, celibato.

D) Desarrollo del budismo

A la muerte de Sakyamuni, la Hermandad era un pequeño grupo de unas cuatro mil personas. Asoka, el más grande rey de la dinastía Maurya, en el siglo II AC, se convirtió al budismo y difundió su doctrina en todo el reino. Pocos años después de su muerte, el budismo fue perseguido y los monjes se refugiaron en Nepal, para después extenderse por Bactriana, Indochina, Indonesia y China, a donde llegaron alrededor del 150 DC.

Por esas épocas se dió la gran división del budismo: un grupo conservador, en el que el acento está en la perfección personal, con los laicos sosteniendo materialmente y venerando a los monjes y monjas, llamado Theravada (= abogados de los mayores) y un grupo progresista, con el acento en la armonía con el universo, más igualitario, llamado Mahayana (= gran vehículo, con “lugar para todos”).

El budismo Theravada es típico de Nepal, Birmania, Camboya y Thailandia; el budismo Mahayana es predominante en China, Mongolia, Corea y Japón. El budismo chino se caracterizó por la influencia de los monjes en el gobierno y su gran contribución a la organización, la legislación, la medicina y la educación. En Japón, el budismo captó a la élite intelectual; sus especulaciones metafísicas, sus técnicas de éxtasis y su contribución al arte son muy influyentes aún hoy. Hasta la llegada del cristianismo y el Islam, el budismo fue la única religión sin ningún tipo de restricción en cuanto a raza, cultura, extracción social, edad o sexo para pertenecer plenamente a la comunidad.

martes, 12 de mayo de 2020

Como Compartir El Evangelio A Los Musulmanes

usted tiene un amigo musulmán, puede saber que el Ramadán comenzó a la puesta del sol el 24 de abril, justo en medio del bloqueo de COVID-19. Esta temporada religiosa es significativa para todos los musulmanes, pero este Ramadán será muy diferente.

Incluso los musulmanes que generalmente no observan se esfuerzan por ser "mejores musulmanes" durante el Ramadán. Eso no solo incluye el ayuno desde el amanecer hasta el atardecer, sino que también incluye oraciones comunitarias en la mezquita local. Sin embargo, al igual que las iglesias, las mezquitas están cerradas este año.

Esta realidad va a dejar un gran agujero en los corazones de muchos musulmanes. Es nuestra oración que Dios use estas circunstancias únicas para traer a los hijos perdidos de Abraham a sí mismo. Por supuesto, usted tiene un papel que desempeñar en este suceso.

Como seguidor de Jesús que se toma en serio el cumplimiento de su mandato de hacer discípulos a todas las personas, le preocupan todos sus vecinos perdidos. Esto incluye a tus vecinos musulmanes.

En términos generales, el Ramadán es una época del año en que su testimonio de estos amigos puede ser más efectivo porque están más atentos a las preocupaciones espirituales. Ese es únicamente el caso este año.

Entonces, ¿qué debe hacer si quiere compartir su fe con su vecino musulmán en este momento? Aquí hay siete sugerencias:

1. Comience con "hola". Seamos sinceros. En este momento estamos todos un poco preocupados por la interacción social, incluso con aquellos que son "como nosotros".

Puede ser aún más difícil tomar la iniciativa con los musulmanes. Algunos seguidores de la fe islámica usan ropa que los distingue del estadounidense promedio. Algunos son inmigrantes, por lo que su inglés puede no ser perfecto. Otros se ven y suenan como tú y yo.

Puede sentirse inadecuado para compartir su fe con ellos. Está bien. Simplemente comienza diciendo "hola". Después de todo, esa es la mejor manera de comenzar cualquier conversación. Incluso si está a seis pies de distancia y detrás de una máscara, puedes comunicar empatía y preocupación.

2. Sé un buen vecino. Conozca a sus vecinos musulmanes como lo haría con cualquier otro vecino. Pregunte cómo están lidiando sus familias durante la crisis. Conozca sus historias. Si son inmigrantes, pregunte por familiares en sus países de origen. Y asegúrese de desearles un feliz Ramadán.

No estás comprometiendo tu fe o sugiriendo que el Islam es verdadero al hacerlo. Solo te estás conectando a nivel humano.

3. Comparta el evangelio, y solo el evangelio. No tengas miedo de compartir el evangelio. Es el poder de Dios lo que lleva a las mujeres y los hombres a la salvación en todo el mundo. Sin embargo, no mezcle otros asuntos con el evangelio. Probablemente no estará de acuerdo con su vecino musulmán en política. Eso no importa Concéntrese en lo que es realmente importante: la verdad sobre Jesús.

Cada conversación debe ser un reflejo de tu amor por Dios y tu amor por tu prójimo.
4. Evitar discusiones. Recuerde que el botón de estrés de todos es más sensible en este momento. La mayoría de las personas están un poco nerviosas. Siempre es una buena idea evitar los argumentos teológicos. Eso es particularmente cierto ahora.

No estoy sugiriendo que comprometa el mensaje, pero si lee los Evangelios, verá que Jesús pasó más tiempo haciendo preguntas a las personas perdidas que respondiendo. Después de todo, la verdad solo importa si alguien la está buscando. Entonces, haga preguntas primero.

Muchos musulmanes aprenden de sus familiares y amigos en casa o en la mezquita cómo defender su fe. Pueden tratar de argumentar que Jesús nunca afirmó ser Dios o que la Biblia está corrompida. No te desanimes y no te enfades. El apóstol Pedro dijo: “Prepárate para dar una respuesta a todos los que te pidan que des la razón de la esperanza que tienes. Pero haz esto con gentileza y respeto ”(1 Pedro 3:15).

Sé amable y muestra respeto. Proverbios 18:19 dice: “Un hermano agraviado es más inflexible que una ciudad fortificada; las disputas son como las puertas enrejadas de una ciudadela ".

5. Ora por y con tus vecinos musulmanes. Cuando se haga amigo de sus vecinos musulmanes, asegúrese de orar por ellos y con ellos. Cuando digo orar por tus vecinos, quiero decir orar por su salvación. No pueden hacer esto por sí mismos. Después de todo, probablemente piensen que ya saben la verdad.

Usted y yo estamos llamados a estar en la brecha por los perdidos, y esto incluye a los musulmanes.

Sin embargo, cuando digo rezar con tus vecinos musulmanes, no quiero decir que debas ir a la mezquita con ellos. Estoy hablando de conocer a tu prójimo para que puedas orar con ellos sobre temas cruciales en sus vidas. Siga sus oraciones preguntándole cómo van las cosas y recuérdeles que está orando.

6. Mostrar y recibir hospitalidad. Los musulmanes son generalmente personas hospitalarias. Este hecho es especialmente relevante durante el Ramadán. Entonces, muestra hospitalidad. No, probablemente no pueda invitarlos a su casa a comer este año, pero puede hornear o comprar algo que disfrute y llevárselo a su vecino musulmán. Solo asegúrate de que no contenga carne de cerdo o alcohol.

Del mismo modo, asegúrese de recibir bien la hospitalidad. Hacerlo mantiene la relación en marcha. Te preguntarás: ¿Qué pasa si no me gusta lo que ofrecen? Sigue los consejos de Elisabeth El

miércoles, 8 de abril de 2020