sábado, 27 de diciembre de 2014

LA EDUCACION UNIVERSAL FUNDAMENTADA EN LAS ESCRITURAS
Mientras los jóvenes sin educación sean ignorados, y mientras nunca contendamos por una educación escritural completa como algo de importancia vital; los padres Cristianos y la Iglesia unánimemente debe redoblar su diligencia, y emplear todos los medios escriturales para inculcar los principios correctos en las mentes de los jóvenes de la Iglesia, y motivarles a actividades sanas y a la devoción.
Thomas Houston, “El juicio reino de los justos” (1851) . En “Trabajos doctrinales y prácticas del Rev. Thomas Houston, DD,” (4 vols., Edinburgh, 1876), i, 362.

viernes, 26 de diciembre de 2014


Cuando estaba en la universidad me costaba mucho el ser santo y el ser divertido. Claro, los que mejor me conocen pudieran preguntarse si soy un experto con alguna de estas virtudes. Pero permanezca conmigo por un momento. Antes solía tener la idea de que santidad era sinónimo de solemnidad forzada. Como consejero de campo recuerdo haberme quedado en el "círculo de afirmación" al final del verano para recibir ánimo de nuestros compañeros. Las personas tranquilas, reservadas eran llamadas como "santas" y "reverentes", mientras que las que hacían reír a los niños recibían elogios tales como "divertidos" y "locos". Nadie, que yo sepa, era santo y loco. Por supuesto, sé que mi humor no siempre ha sido edificante, y que la locura de la universidad puede ser definitivamente profana.


Pero tenemos que dar fin a la suposición tácita de que la santidad habita en un tipo de personalidad. La santidad no es un temperamento. No se trata de una seriedad forzada ni una religiosidad fingida. Usted puede ser divertido o aburrido, silencioso o ruidoso, enérgico o contemplativo, divertido o pensativo, y aun así estar lleno de amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad y todas las otras bondades. ¿Sabemos realmente si Cristo era sanguíneo, melancólico, colérico o flemático? Tal vez el Espíritu misericordiosamente contuvo de nosotros mucho del temperamento de nuestro Señor para que, de este modo, nosotros divinizáramos la Persona y no la personalidad. El vacío en nuestra santidad no está relacionado con que nos falte seriedad patológica en la iglesia, sino más bien, que no tomamos lo suficientemente serio el llamado inspirador y la gozosa posibilidad de ser más como Jesús. Kevin DeYoung es el Senior Pastor de University Reformed Church en East Lansing, Michigan. Está casado con Trisha y tienen 5 niños pequeños.
​Kevin DeYoung es el Senior Pastor de University Reformed Church en East Lansing, Michigan. Está casado con Trisha y tienen 5 niños pequeños.


lunes, 22 de diciembre de 2014


Los herbívoros comen hierbas; los carnívoros, carne; los Evangélicos comen evangelio y los Legalistas comen leyes o reglas religiosas. Hay, pues, una gran diferencia en la lucha espiritual contra el pecado entre el Evangélico y el Legalista. Dicho de otra manera, que uno y otro difieren en los principios espirituales de donde proceden.
El apóstol lo revela con meridiana claridad, nótese: “Si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Ro. 8:13). La vida Cristiana es sustentada por el Espíritu de Gracia: “Si por el Espíritu hacéis”, no por una obediencia a las obras de la ley o normas religiosas. En cambio, la lucha contra el pecado del Legalista se sustenta en principios legales, tales como el aplauso y alabanza de los hombres. Obedecen por miedo al infierno, o por los impulsos de una conciencia no regenerada, o por el buen ejemplo de otros. Siendo así, no sería extraño que sean tan celosos por las tradiciones de su denominación, o por los dictados de sus líderes, sean estos modernos o pertenezcan al pasado.

¿Cómo diferenciar al Evangélico del Fariseo?

Tanto uno como el otro están sintonizados en esto: luchar con el pecado y hacer el bien. La diferencia se vería en lo que los energiza. A saber, en sus armas, su objeto, sus razones, y motivaciones.
Sus armas de lucha
El Evangélico lucha contra el pecado con las armas de la gracia, esto es, la Sangre de Cristo, la Palabra de Dios, las promesas del Pacto, y en el poder de la Cruz. Oigámoslo: “Jamás acontezca que yo me gloríe, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo” (Gal. 6:14). En cambio, el Legalista parece sacar fuerzas de normas y amenazas de la Ley. En eso él piensa que vivirá mejor haciendo esto o aquello, o que fortalece su esperanza haciendo así. Le parece que su obediencia le libraría del infierno al cumplir ciertos requisitos. En breve: Sus armas surgen de su propio poder, votos o resoluciones, y eso le hace sentir seguro. La seguridad del Legalista nace en su mente al leer o recordar ciertos versículos, no de la confianza en la obra de la Cruz.
Su objeto
Es cierto que el Fariseo lucha contra su pecado, y le molesta el pecado ajeno, pero su lucha es contra los pecados de su conducta. En cambio, el verdadero Creyente lucha contra los impulsos carnales de su corazón. Uno cuida su imagen; el otro su corazón. El Creyente no ve tanto si su pecado es grande o pequeño, sino que son contra su Rey y Salvador, a quien ama fielmente. Enfoquemos este caso: “¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte?” (Ro. 7:24). Pablo no miraba su conducta, sino las corrupciones dentro de su pecho. Ya no más Fariseo, sino Cristiano. No sería la obediencia a las normas de la ley que le librarían del cuerpo de pecado, sino que el Capitán de nuestra Salvación, Cristo Jesús, es el Único que podía librarle. El Fariseo se esforzaría aún más para librarse, como si la letra de la ley tuviese algún poder liberador.
Las razones del combate.
El Evangélico o Creyente, a quien la Gracia le enseña a renunciar a la impiedad y deseos mundanos, lucha contra el pecado porque deshonra a Dios, se opone a Cristo, contrista el Espíritu Santo, y le separa de Su Salvador. En cambio el Fariseo o Legalista lucha contra el pecado porque le roba su paz, atribula su conciencia y afecta su reputación religiosa. Mientras la gloria del Creyente es la Cruz, el Fariseo se gloría en su obediencia, o lo que él llama pureza de vida; nótese: “El Fariseo puesto en pie, oraba para sí de esta manera: “Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos” (Luc. 18:1). Su vida es obedecer la Ley. No así el Creyente, ya que su vida es Cristo.
Sus motivaciones
El Creyente o Evangélico no sirve al pecado, porque está vivo para Dios y muerto al pecado: “Nuestro viejo hombre fue crucificado con El, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido” (Ro. 6:6). En cambio, el Fariseo o Legalista renuncia al pecado, no porque esté espiritualmente vivo, sino para poder vivir por su obediencia a la ley. El Evangélico mortifica al pecado porque Dios lo ama, pero el Legalista abandona al pecado para que Dios lo ame, para ganar aprobación divina. Enfoquemos de nuevo al Fariseo: “El Fariseo puesto en pie, oraba para sí de esta manera: “Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres”, esto es, que obedecía para que Dios le amara. Su obediencia a la Ley es el fundamento de su gloria, confort y esperanza. Su íntimo pensamiento fue que Dios le aprobara su conducta.
Otra diferencia entre el Evangélico y el Legalista es cómo atacan contra el pecado. enfoquemos este verso: “Los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos”   (Gal. 5:24). El Creyente empieza a luchar contra el pecado en el mismo lugar donde el Espíritu le indica, “en las pasiones y deseos del corazón”. En cambio el Legalista inicia tal obra cuando se asoma o puede salir en su conducta externa. Este signo no solo es como individuo, sino también de manera colectiva. Nuestro Salvador lo reveló así: “Este pueblo con los labios me honra, pero su corazón está muy lejos de mí” (Mt. 15:28). Como congregación adoraban a Dios correctamente en lo que se veía o en lo externo, pero no de corazón. Eran Legalistas: la norma que motorizaba su adoración era sustentada en principios legales, tales como el aplauso y alabanza de los hombres. Así fue Pablo antes de su conversión.

En conclusión

El poder de Cristo para renunciar al mal y hacer el bien no viene por una mera obediencia a las normas bíblicas, o Ley, como pretendería un Fariseo o Legalista, sino por medio de la fe o confianza en las promesas del Nuevo Pacto, como hacen todos los Creyentes o Evangélicos: “Por la fe… siendo débiles, fueron hechos fuertes”  (He. 11:34). ¡Dios nos ayude! Amén.
Oscar Arocha es pastor de la Iglesia Bautista de la Gracia en República Dominicana. Es profesor de Eclesiología, Homilética y Teología Pastoral en la Academia Ministerial de la Gracia en Santiago. Ha sido conferencista en diferentes ciudades de América Latina. Sus predicaciones y doctrinas son difundidas cada semana en emisoras de Radio y Televisión. Puede encontrarlo en Twitter.

Curso bíblico de Guerra Espiritual - ¿Qué es la guerra espiritual?


jueves, 18 de diciembre de 2014

La Coalición Por El Evangelio y el Dispensacionalismo

18 DICIEMBRE 2014

clip_image002La Coalición Por El Evangelio y Dispensacionalismo

Por Ben Edwards
El mes pasado, Ryan Kelly y Kevin DeYoung publicaron un ensayo en el blog de The Gospel Coalition (TGC) (que apareció originalmente en la edición de primavera 2014 de Affinity) defendiendo la existencia de alianzas interconfesionales o extra-eclesiales. Aunque el ensayo aborda algunos ejemplos diferentes de este tipo de asociaciones, la atención se centra en TGC. Después de una rápida mirada histórica (esto, curiosamente, se centra principalmente en los esfuerzos patrocinados por el estado) discuten brevemente Juntos por el Evangelio antes de proporcionar una breve sinopsis de TGC y luego tratan de responder a varias críticas que se han formulado contra TGC. Sea o no que tengan éxito en la comprensión y la respuesta a estas críticas no es objeto de la presente consideración. En su lugar, me gustaría considerar una declaración interesante de TGC y los dispensacionalistas.
En medio de la defensa de TGC contra la acusación de ser demasiado estrechos y exclusivos o demasiado amplios o ambiguos en su posición doctrinal, discuten la naturaleza de los Documentos Fundamentales de TGC:
“TGC circunscribe ciertas posiciones doctrinales y no otras, porque algunos son fundamentales para la predicación del evangelio (por ejemplo, la sustitución penal, la singularidad de Cristo, eternidad del infierno); algunas diferencias evidencian diferencias hermenéuticas profundas, y son prácticamente necesarias para algo así como una conferencia de predicación (complementarianismo); y algunos afectan nuestra comprensión de la gloria y de la gracia de Dios que deben hacerse explícitas (soteriología reformada) … la declaración confesional de TGC cae dentro de la tradición más amplia reformada, y, como se señaló anteriormente, es particularmente en relación con la soteriología monergista, el complementarianismo, la infalibilidad, un Adán histórico, y la doble imputación de la justificación; sin embargo, es inespecífico en cuanto a la escatología, política de la iglesia, los sacramentos, los dones milagrosos, y similares. Los documentos fundacionales no pudieron ser plenamente aceptados por los dispensacionalistas de línea dura, luteranos, emergentes, o los liberales de la línea principal. Sin embargo, entre el concilio hay Presbiterianos, Reformados, Episcopales / Anglicanos, Bautistas, Iglesias Libres, y no confesional, todos los cuales deben estar de acuerdo con lo que figura en los documentos Fundamentales. En poco más de 2.300 palabras, la declaración confesional no tiene el objetivo del tipo de especificidad doctrinal que se encuentra en la Confesión de Westminster o La Segunda Confesión Helvética. Los puntos de especificidad doctrinal en los documentos de TGC son intencionales, como son las zonas de silencio.”
Aunque no estoy seguro de lo que quieren decir con "dispensacionalistas de línea dura," me parece interesante la lista de cuatro categorías de "cristianos" que no podían abrazar plenamente los documentos fundacionales: “dispensacionalistas de línea dura, luteranos, emergentes, o liberales importantes.” Estos dos últimos no serían capaces de abrazar los documentos porque ellos no afirman cosas como la infalibilidad, la sustitución penal, la singularidad de Cristo, etc. En otras palabras, no podían ser parte de TGC porque niegan efectivamente el evangelio. No estoy seguro de por qué luteranos quedarían excluidos (tal vez se trata de una referencia a la polémica de la perspectiva Luterana de santificación propugnada por el ex TGC blogger Tullian Tchividjian), pero parece extraño que ellos y los “dispensacionalistas de línea dura” estarían excluidos junto con los que prácticamente han rechazado el evangelio.
Entonces ¿por qué serían excluidos los "dispensacionalistas de línea dura"? El Dispensacionalismo no tiene ninguna enseñanza diferenciada en las áreas relacionadas con “soteriología monergista, complementarianismo, la infalibilidad, un Adán histórico, y la doble imputación en la justificación.” Muchos dispensacionalistas –de una variedad de sabores del Dispensacionalismo – afirmarían todas esas cosas. En donde el Dispensacionalismo ofrece una comprensión única en el centro de la teología es en primer lugar en la eclesiología (por ejemplo, lo que es la iglesia, cuando empezó, cuál es su relación con Israel) y en segundo lugar en la escatología (por ejemplo, cuando ocurrirá el rapto, ¿cuál es la naturaleza del reino?, etc.) Esas dos áreas parecen ser cuestiones en las que estos autores afirman que la TGC ha permanecido en silencio: “[La confesión de TGC] es inespecífica en cuanto a la escatología, política de la iglesia, los sacramentos, los dones milagrosos, y similares.”
¿Por qué están lo "dispensacionalistas de línea dura" excluidos entonces? Mi conjetura es que, a pesar de las afirmaciones de Kelly y DeYoung, TGC ha tomado una posición en la escatología. Como Kevin Bauder ha señalado , la mayoría de los dispensacionalistas tradicionales (tal vez esto es lo que se entiende por "línea dura") no creen que el reino ha sido inaugurado, mientras que los documentos fundamentales de TGC afirman explícitamente que sí.
Mi pregunta: ¿por qué incluir una declaración específica sobre el reino de Dios en la declaración confesional pero no declaraciones específicas en cosas como "gobierno de la Iglesia, los sacramentos, los dones milagrosos, y similares"? ¿De dónde viene la forma inaugurada del ajuste del reino en su explicación de que detalles específicos doctrinaes están incluidos? ¿Es "es central en la predicación del evangelio"? Es una diferencia que “demuestra profundas diferencias hermenéuticas, y [es] prácticamente necesaria para algo así como una conferencia de predicación (complementarianismo)”? ¿”Afecta tanto a nuestra comprensión de la gloria y de la gracia de Dios, [que] debe hacerse explícito”? No veo cómo encaja en ninguna de esas áreas. Entonces, ¿Por qué incluir una declaración en una confesión diseñada para unir a los creyentes de todo el evangelio que excluya a un gran número de creyentes que abrazan completamente el evangelio?
PORQUE NO ATAR A SATANAS.

La guerra espiritual es real. Puede no salir en las noticias; pero debería. Pablo lo admite enEfesios 6:12, "Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes (gobernantes) de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes".
Sin embargo, las armas de esta guerra son a menudo malentendidas de alguna forma. En algunos círculos de iglesias, por ejemplo, es común escuchar a pastores y su gente hablar de "atar a Satanás" o "renunciar a la presencia del diablo" o muestras similares de confianza.
Aquí hay tres razones por las que creo que esto es un error.

1. Satanás (muy probablemente) no está cerca.

Hay una paranoia perniciosa que se respira en las iglesias hoy en día: la gente piensa que Satanás puede oírlos hablar. Algunas personas inconscientemente incluyen en el curriculum de Satanás los atributos únicos de Dios: su omnisciencia y omnipresencia. Sí, Satanás ciertamente está deambulando (1 P. 5:8), pero está limitado a un lugar a la vez. Él no puede leer tu mente, y tampoco "para las orejas" cuando escucha su nombre mencionado en tus oraciones.
Escuché un pastor que estaba orando a Dios, y en un desliz ¡comenzó a dirigirse a Satanás! "Señor oramos contra las fuerzas del mal en este lugar hoy, y Satanás te atamos en el nombre de Jesús, denunciamos tus esfuerzos de distraernos jugando con el proyector de PowerPoint otra vez, y reprendemos tu presencia aquí hoy. ¡No eres bienvenido aquí!".
Primero, los cristianos debemos orar a Dios, no a Satanás (aun cuando lo que estemos diciendo sea para irritarlo). Segundo, dudo que Satanás esté merodeando por tu iglesia de todos modos. Así que a menos que tenga demonios grabando nuestras oraciones y luego enviándole el transcrito por correo, Satanás tendría que estar en la habitación.
Como entiendo los conceptos básicos de la gestión del tiempo, estoy seguro de que jugar con el equipo de sonido de mi iglesia tiene que ser una prioridad menor que, digamos, lo que sucede en las Naciones Unidas o una prueba nuclear en las instalaciones de Corea del Norte.

2. Atar a Satanás está fuera de tu jurisdicción.

Satanás puede ser atado, sólo que no por ti. La tarea de atar a Satanás se le ha dado a un ángel (Ap. 20:1-3). Es una tarea bastante importante y una gran parte de la escatología depende en que se realice correctamente.
Judas advierte con severidad a personas precoces que presumen aventurarse por encima de su jurisdicción y encima de los seres angelicales malignos:
"No obstante, de la misma manera también estos hombres, soñando, contaminan su cuerpo, rechazan la autoridad, y blasfeman de las majestades angélicas. Pero cuando el arcángel Miguel luchaba contra el diablo y discutía acerca del cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: “El Señor te reprenda.” Pero éstos blasfeman las cosas que no entienden, y las cosas que como animales irracionales conocen por instinto, por estas cosas son ellos destruidos", Judas 1:8-10.
El propio arcángel Miguel no trató de atar a Satanás de la forma en que muchos tele-evangelistas fanfarrones lo hacen.
Incluso invocando el nombre de Jesús no garantiza que tu exorcismo funcionará. Los hijos de Esceva prueban esta hipótesis...
Hechos 19:13-16 dice: 
"Pero también algunos de los Judíos, exorcistas ambulantes, trataron de invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: “Les ordeno que salgan, en el Nombre de Jesús a quien Pablo predica.” Siete hijos de un tal Esceva, uno de los principales sacerdotes Judíos, eran los que hacían esto. Pero el espíritu malo les respondió: “A Jesús conozco, y sé quién es Pablo, pero ustedes, ¿quiénes son?” Y el hombre en quien estaba el espíritu malo se lanzó sobre ellos, y los dominó y pudo más que ellos, de manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos".   
La próxima vez que seas tentado a mandonear a un espíritu en el nombre de Jesús, asegúrate de tener ropa extra en tu automóvil.

3. Dios tiene una mejor idea.

La Biblia no está escrita en código. Hay secciones escritas como descripción narrativa, que registran lo que sucedió en la historia. Y hay otras secciones narrativas escritas como mandamientos prescriptivos que se aplican a ti y a mí.
La única instrucción que se nos da como cristianos para confrontar las fuerzas espirituales de la oscuridad es Efesios 6. Nota su clara ausencia en lo que has visto en la televisión.
Efesios 6: 11 dice, "Revístanse con toda la armadura de Dios para que puedan estar firmes contra las insidias del diablo. …" y continua en el versículo 13, "Por tanto, tomen toda la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes".
Él luego enumera: el cinto de verdad, la coraza de justicia, el apresto para el evangelio de la paz, el escudo de la fe, el casco de la salvación y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios, y la oración en todo tiempo en el Espíritu.
No requiere agua bendita.
Este artículo fue publicado en el blog de Clint Archer. Traducido por Felipe Orellano. 
Textos fuera de contexto es una serie de artículos donde hombres y mujeres de Dios nos ayudan a entender mejor ciertos pasajes de las Escrituras que han sido malinterpretados. Esta es la segunda entrada, analizandoMateo 7:1-2. Puede leer la primera aquí.
¿Alguna vez alguien te ha dicho: "¡No me juzgues!"? ¿Alguna vez te han regañado por atreverte a criticar a algún predicador famoso? ¿Alguna vez has oído decir que la disciplina de un miembro de iglesia es una falta de amor?
¿Qué tienen en común estos ejemplos? Todos ellos están relacionados con Mateo 7:1-2: "No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido".
Pero ¿qué significa, realmente, este tan citado texto bíblico? Que nos sirvan de ayuda las siguientes cinco preguntas:

1. ¿Qué tenemos en este texto?

¿Qué tenemos en Mateo 7:1-2? Yo diría que lo que tenemos es, básicamente, una advertencia: Si juzgamos a otras personas, nosotros mismos seremos juzgados; y seremos juzgados según la misma barra de medir que nosotros hayamos usado con otras personas. Así que, ¡tengamos cuidado!
Si es así, no se trata de una prohibición absoluta: "¡Nunca juzguéis a nadie, de ninguna manera!", sino de una advertencia: "Antes de que juzguéis a nadie, pensad muy bien cómo lo hacéis, sabiendo que de esa misma manera vosotros también seréis juzgados".

2. ¿Qué significa la palabra "juzgar"?

Juzgar es la palabra clave aquí: si la entendemos mal, es probable que metamos la pata a la hora de interpretar el texto.
La palabra griega traducida "juzgar" aquí es la palabra "krino", y se encuentra ciento catorce veces en el Nuevo Testamento, en noventa y ocho versículos diferentes. Abarca una amplia gama de significados: separar, distinguir, juzgar, considerar, cuestionar, pronunciar sentencia, condenar, vindicar, etc.
Veamos algunos ejemplos:
  • "Al que quiera ponerte a pleito [krino] y quitarte la túnica, déjale también la capa" (Mt. 5:40, la única otra referencia en el Sermón del Monte).
  • "Os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar [krino] a las doce tribus de Israel" (Mt. 19:28, la única otra referencia en Mateo).
  • "No envió Dios a su Hijo al mundo para condenar [krino] al mundo" (Jn. 3:17).
  • "No juzguéis [krino] según las apariencias, sino juzgad [krino] con justo juicio" (Jn. 7:24).
  • "Juzgad [krino] si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios" (Hch. 4:19).
  • "En lo que juzgas [krino] a otro, te condenas a ti mismo, porque tú que juzgas [krino] haces lo mismo" (Ro. 2:1).
  • "¿Por qué juzgas [krino] a tu hermano?" (Ro. 14:10).
  • "¿No juzgáis [krino] vosotros a los que están dentro?" (1 Co. 5:12).
Según estos (y otros) textos del Nuevo Testamento, hay un juzgar divino y otro humano, y hay una forma de juzgar que es buena y necesaria y otra que es mala y censurable. Como casi siempre, "el contexto es rey”: es el contexto el que determina el significado de cada texto.

3. ¿Qué luz arroja el contexto?

El contexto de Mateo 7:1-2 es el Sermón del Monte. Aunque se hable de "la multitud", el Señor se dirigía principalmente a sus discípulos: "Vinieron a él sus discípulos. Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo..." (Mt. 5:1-2).
Es en ese contexto que el Señor dice a sus discípulos: "No juzguéis, para que no seáis juzgados...". Hay una manera de juzgar que no es apropiada para los seguidores del Señor, una manera de juzgar orgullosa ("Déjame sacar la paja de tu ojo"), hipócrita ("la viga...en tu propio ojo") y sin amor.
Y si seguimos leyendo, llegamos al versículo 6: "No deis lo santo a los perros, no echéis vuestras perlas delante de los cerdos...". ¿Cómo decidimos quiénes son "los perros" o "los cerdos", si no es ejerciendo nuestro juicio?
Y si leemos un poco más adelante, llegamos al versículo 15: "Guardaos de los falsos profetas..." ¿Cómo distinguimos entre los profetas verdaderos y los falsos, si no es fijándonos en sus frutos y sacando conclusiones?

4. ¿Hay algún texto paralelo?

Hay un texto paralelo a Mateo 7:1-2Lucas 6:37: "No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados".
Hay dos detalles aquí que nos pueden ayudar: (1) Al añadir la frase: "No condenéis...", parece que está diciendo: "Y cuando digo que no juzguéis, lo que quiero decir es que no juzguéis en el sentido de condenar"; y: (2) Cuando añade: "Perdonad, y seréis perdonados", parece que nos está diciendo que perdonar es lo contrario de juzgar y condenar. En vez de juzgar y condenar a otras personas, lo que deberíamos hacer es perdonarlas.

5. ¿Qué dice el resto de la Biblia?

Sin echar por la borda el contexto de Mateo 7:1-2, debemos comprobar nuestra interpretación a la luz de la enseñanza bíblica en general. Y si, como ya hemos visto, la Biblia habla de juzgar en diferentes sentidos –divinos y humanos, buenos y malos– lo lógico sería ver Mateo 7:1-2 como una advertencia contra una manera mala de juzgar: esa manera orgullosa, hipócrita y sin amor, y sin tener en cuenta que, tarde o temprano, nosotros mismos seremos juzgados de acuerdo con la manera (buena o mala) de que hayamos juzgado a los demás.

Conclusiones

  1. En Mateo 7:1-2 el Señor está predicando un sermón a sus discípulos sobre cómo debe ser la vida de todo verdadero creyente.
  2. En Mateo 7;1-2 el Señor está advirtiendo a sus discípulos del peligro de juzgar a otras personas de una manera orgullosa, hipócrita y sin amor, y de las consecuencias de ello.
  3. En Mateo 7:1-2 el Señor está hablando de una manera de juzgar a los demás nada apropiada, pero en el resto del Sermón del Monte y de la Biblia se habla de otras maneras de juzgar que son buenas e incluso necesarias.
  4. En Lucas 6:37, el único pasaje paralelo a Mateo 7:1-2, juzgar es lo mismo que condenar y lo contrario de perdonar.
  5. Debemos tener mucho cuidado de no caer en esa forma poco cristiana de juzgar a los demás, pero sin dejar de usar nuestro juicio, juzgar y discernir, tal como el Señor también nos enseña a hacer en su Palabra.
Andrés Birch es un misionero británico afincado en España desde 1983. Actualmente es pastor de la Iglesia BautistaReformada de Palma de Mallorca, España. Puedes seguir a Andrés en Twitter.
MISERABLES ESTAFADORES EN NOMBRE DE DIOS.

Guía Profética del año 2015 

El Pueblo Cristiano de Occidente es gente privilegiada por Dios aunque la mayoría no se ha dado cuenta del gran privilegio que nos concede el Eterno y Altísimo Dios. Somos un pueblo que puede disfrutar de las palabras y de la Guía Profética del Altísimo para cada año que comienza, según nuestro calendario occidental, traídas a nosotros por los Profetas de la Iglesia de este lado del mundo, y también podemos disfrutar de la verdad profética que se activa al inicio de cada año bíblico en la tierra de Israel. De manera sorprendente podemos disfrutar de la esencia profética activada por el Espíritu Santo con la llegada del Rosh Hashana, esto es, con la llegada del Año Nuevo Bíblico o Judío en el atardecer del día 24 de setiembre de cada año. Desde el nacimiento del nuevo año en la tierra de Israel en el oriente medio, a finales del mes de setiembre de cada año occidental, nosotros podemos disfrutar en occidente de todos los beneficios de la profecía desatados para el año 5775 como el Israel Espiritual de Jehová. Así que preparémonos para recibir en este final del 2014 lo que ya está desatado en la atmósfera mundial desde el inicio del Nuevo Año Bíblico 5775 (2015). 

Tomando lo nuestro en el tiempo justo pero antes de presentarte los beneficios que podemos recibir para este 5775, veamos algo que ya debería ser nuestro desde el inicio de esta década en que vivimos (2010-2019 ó 5770-5779): 

Con el Año Bíblico 5770 (que corresponde al año 2010) se activó lo que denominamos «La Década del Profeta», donde el Altísimo mantendrá a lo largo de la Década un constante y mayor fluir en todos los órdenes y que no disminuirá al paso de los años sino que irá en un poderoso incremento con el tiempo, fortaleciendo la tarea de los Profetas, consolidando Escuelas y Congresos Proféticos, Grupos de Música e Intercesión Proféticos, Equipos de Artes y Salmistas Proféticos, etc. 

Una Década de Bendición 

Podemos esperar en todos los años de esta década, incluyendo el presente 2014 y para el 2015: 

1. Un incremento o «medida extra» para nuestra cosecha financiera al dar puntual y generosamente nuestros diezmos, primicias y ofrendas regulares y de pacto al Señor (según en Año 2011). 

2. Un posicionamiento mayor junto a un nuevo y mayor nivel de autoridad para hacer nuestro ministerio y destruir las obras del diablo (según en Año 2012). 

3. Un nivel de salud y fortaleza extraordinario para enfrentar nuestro recorrido en la vida cristiana, ya sea que andemos en el valle, en la montaña o en el desierto. Dios nos dará una fuerza sobrenatural para enfrentar las circunstancias y los ataques de satanás (según en Año 2013). 

4. Que el Ojo del Eterno y Su Misericordia estén sobre nosotros y nuestra familia velando y dirigiendo nuestros pasos. En esta década el Altísimo ha puesto de manera prioritaria Su mirada y favor sobre la familia y sobre los constructores de esta gloriosa institución originada por Dios (según en Año 2014). 

5. Que la Unción Davídica se incremente en el Pueblo de Dios para tener mayor intimidad con Él, Su Presencia y mayor comunión con el Espíritu Santo. El Eterno mismo vendrá a nuestra puerta para estar con nosotros de manera evidente para darnos Su fuerza y fortaleza, para ahuyentar y destruir a nuestros enemigos. Podemos esperar en esta década grandiosas victorias por el poder sobrenatural del Altísimo desatado para cada familia desde la puerta. Las puertas abiertas serán la norma en nuestro caminar de la Mano de Jehová (según en Año 2014). 

6. Que la Unción Profética desatada Activará lo Profético en la Iglesia y levantará a los profetas de manera poderosa y acelerada. La década del 2010 ( 5770) al 2019 ( 5779) surge en el contexto bíblico relacionada con la el término hebreo “ayim”, cuyo significado implica: el Ojo u Ojos del Eterno sobre la puerta abierta, el vidente o fuente. La Revelación de la Palabra nos indica esta década es de la Visión y del Profeta del Eterno. Las aguas del Río Profético del Altísimo serán incrementadas con Su Presencia (según en Año 2010). 


¿Qué se activó en el Nuevo Año Bíblico 5775 a partir de nuestro setiembre 24? 

Entendemos por los Maestros y Profetas estudiosos del hebreo que el 5775 activó en Israel y el mundo varias cosas por ser un Año Sabático (Shemitáh): 

1. La Condonación de Deudas 

2. La Liberación de los Cautivos y Enfermos 

3. El Rompimiento de las Prisiones de los Encarcelados 

4. El Año Agradable de la Buena Voluntad del Señor (una Nueva Temporada de Perdón, Justificación y Libertad del Dios Vivo) 


Por ser este año 5775 (2015) el Año Sabático o Shemitah número 10 desde la Constitución del Estado Libre de Israel en el año 1948, cierra un ciclo y abre otro nuevo de Gran Bendición Profética. 

Será una nueva y gloriosa temporada de oportunidades para todos y en la cual el Eterno traerá gran bendición y cosecha financiera para todos aquellos que han sembrado su vida y sus ofrendas para el Avance de los Proyectos Evangelísticos y Proféticos del Reino de Dios. Éste será un tiempo de gran dependencia y confianza plena en la provisión del eterno para sus siervos fieles. 

En Occidente ya podemos disfrutar del tiempo desatado por Dios de Liberación de Deudas y de Cautiverios Financieros y Opresiones satánicas. Jesús es Nuestro Jubileo siendo claras las Sagradas Escrituras con respecto al cumplimiento de las Fiestas Sagradas de Israel, de las Ceremonias y de los Símbolos en Cristo, debemos entender que para la Iglesia Él, nuestro Mesías, es nuestro Año Agradable, nuestro Jubileo y en Quien se cumplen plenamente los símbolos proféticos. Por tanto, en este 2015 nuestro énfasis profético debe estar en los beneficios de la obra de la Cruz: Salvación de pecados, Sanidad Divina, Liberación de cautiverios y de los demonios, Justificación por la Sangre de Jesús y Prosperidad con sobreabundancia, creo firmemente que uno de los beneficios que tendrá un poderosísimo énfasis de Dios es la llenura o bautismo del Espíritu Santo y la Activación de sus Dones. 

Año 2015 será conocido como: “EL AÑO DE LA ADORACIÓN AL SEÑOR” 

El año 2015 se caracterizará por: 
1. Una creciente ola de evangelización masiva y de casa por casa con grandes milagros del Altísimo. 

2. Una gran ola de concientización del poder y de los Beneficios de la obra de la Cruz del Calvario. 

3. Cada vez será más creciente el llamado a la Iglesia y a sus Ministros a enseñar y ministrar sobre la Llenura, los Dones y la unción del Espíritu Santo. 

4. Un creciente peso de la sobrenaturalidad de Dios sobre la iglesia y a través de sus ministros para operar en los milagros del Señor. 

5. La adoración a Jesucristo en un nivel Altísimo provocando que la atmósfera de muchas regiones se cargue con la Gloria de Jehová y Sus diversas manifestaciones de Poder. 

6. Una intercesión cada vez más inteligente y llena de recursos cibernéticos para facilitar las estrategias de batalla y la movilización práctica de la oración y de los Guerreros del Señor. 

7. Por negocios y transacciones impresionantes y a precios bajísimos en favor del Pueblo de Dios. Prepárate para comprar casas, terrenos, propiedades a precios de regalo y construir tus proyectos con total provisión del Cielo sin préstamos bancarios. 

El 2015 será EL AÑO DE LA BUENA VOLUNTAD DEL ALTÍSIMO para ti y tu casa. ¡Amén y amén! 

Apóstol Dr. Rony Chaves
A los pies de Jesucristo
 
Textos fuera de contexto es una serie de artículos donde hombres y mujeres de Dios nos ayudan a entender mejor ciertos pasajes de las Escrituras que han sido malinterpretados. Esta es la primera entrada de la serie, analizando Deuteronomio 28:13.
¿Ha escuchado usted en algún momento frases como “Dios me dice que soy cabeza y no cola y por lo tanto ejerzo dominio sobre todo lo que me pertenece”, o “Como iglesia nos apropiamos de la promesa divina de que somos cabeza y no cola y por lo tanto la recibimos y declaramos que todo lo que reclamemos será nuestro en Nombre de Jehová de los Ejércitos”? Qué tal, “Soy princesa, hija del Rey, cabeza y no cola y no tengo que someterme a ningún hombre que pretenda avasallarme o ignorar nuestra igualdad de condiciones y autoridad”? Son trilladas frases que ya se popularizan entre muchos cristianos evangélicos alrededor de todo Latinoamérica y que siguen siendo heredadas y tomadas prestadas por muchos otros que las aceptan como realmente bíblicas e incuestionables.
Dichas frases son tomadas del texto en Deuteronomio 28:13 que dice:
“Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas”.
Lo de cabeza y cola se trata de lenguaje retórico en el que el autor se vale de la figura literaria conocida como metonimia para comunicar la idea, en este caso de preeminencia o supremacía versus subyugación o postrimería. Dicho en lenguaje militar: vanguardia versus retaguardia. El vocablo hebreo que se traduce como cabeza aquí significa originalmente comienzo o al frente. El término hebreo para cola literalmente se puede traducir como aletear o sacudirse. En otras palabras, Dios está comunicando a Su pueblo que irían al frente en vez de permanecer revoloteando.
Resulta que este texto se añade, penosamente, a la larga lista de textos malinterpretados y/o sacados de contexto de la que muchos lectores bíblicos se hacen eco, algunos por ignorancia, otros en su estado de inocencia o en su condición de neófitos, y la mayoría en su calidad de indoctos e inconstantes, como dice 2 Pedro 3:16.

Interpretando el pasaje

¿Por qué es incorrecto el pretender apropiarnos de tal versículo y reclamarlo como promesa? ¿Por qué no debemos crearnos expectativas falsas basadas en lo que Dios no se ha comprometido?
En primer lugar, como regla general y atendiendo a lo más elemental de la interpretación bíblica, es menester tomar en cuenta el entorno y los detalles alrededor de los cuales Dios expresa un pensamiento en particular. En este caso, vemos el trato exclusivo de Dios con el pueblo de Israel que por boca de su siervo Moisés se asegura de establecer pautas y condiciones específicas que han de regular su compromiso o promesa a la nación. Es necesario considerar todo el capítulo desde su inicio, y no solo el verso 13, a fin de notar las condicionantes que afectarán los resultados. El mensaje cabal incluye bendiciones, pero también maldiciones o resultados penosos, lo cual nos obliga a prestar atención y considerar todo el texto antes de llegar a conclusiones apresuradas.
Un análisis cuidadoso del pasaje nos permitirá notar que el adverbio “si” aparece seis veces (vv. 1, 2, 13, 14, 15 y 58), el cual es condicional; o sea que Dios está comprometido a cumplir con Su promesa solo si el pueblo acata y cumple con la parte que le corresponde. Una manera de ilustrarlo sería por ejemplo el típico caso del padre que le promete a su hija que como regalo para su quinceañero le va a cubrir unas vacaciones a Europa con todos los gastos pagos, si no reprueba ningún examen final y si logra excelentes calificaciones. Si la doncella no logra el reto, por más cruel que suene, el padre no está obligado a cumplir con su promesa. Del mismo modo, en este pasaje Dios no está prometiendo incondicional e indefectiblemente que Israel será cabeza y no cola. De hecho el mismo capítulo revela que Dios plantea tantas bendiciones como maldiciones, y como si fuera poco, Dios mismo señala en el verso 44 que si el pueblo no hace su parte la maldición sería a la inversa, es decir que terminaría siendo cola de otros pueblos extranjeros en vez de cabeza. Es así que para poder exigir o esperar que Dios cumpla con su promesa (que en este caso es el compromiso menor), el pueblo lleva la tarea más ardua de cumplir con varios requisitos que por razones de espacio no enumeraremos aquí. En otras palabras, como creyente, solo puedo esperar una bendición o beneficio de Dios si primero me aseguro de seguir al pie de la letra las condiciones y las instrucciones específicas que Dios dicta.
En segundo lugar, otro principio importante en la interpretación de las Escrituras es el lograr identificar a quién es dirigido el mensaje. Como individuos o como iglesia no tenemos el derecho de apropiarnos de una promesa o bendición que no nos corresponde, es decir que no fue intencionada para nosotros. Ya hemos visto cómo esta promesa fue dada específicamente para el pueblo de Israel, antes de su entrada a tierra de Canaán. En más de una ocasión hemos sido testigos de lastimosas decepciones que cristianos bien intencionados han sufrido por creer erróneamente que en sus propias circunstancias Dios cumple lo que promete y que “no es hijo de hombre para que mienta”, apelando al atropellado y abusado versículo en Jeremías 33:3 que dice “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”.
En conclusión, asegurémonos de interpretar y aplicar correctamente las Escrituras. El sacar un texto fuera de contexto no es más que un pretexto para interponer nuestro propio criterio y al final salirnos con las nuestras y, lo que es peor, manipular las masas indefensas e inocentes, induciéndolas a seguir nuestras malfundadas intenciones y liderazgo, arrastrándolas hacia la enferma doctrina o en su defecto terminar siendo objetos de la retribución divina al eliminarnos habiendo sido heraldos para otros (1 Co. 9:27) y evitando hacernos maestros muchos de nosotros sabiendo que recibiremos mayor condenación (Stg. 3:1).
Juan José Binet es pastor asociado de la Primera Iglesia Bautista de Neptune Road en Kissimmee, Florida y actual Profesor de Hermenéutica y Griego del N.T. en la Universidad Teológica El Camino de la misma ciudad.